El tren indiscreto

Ya está entre nosotros el esperado estreno de La chica del tren, filme sobre el conocido bestseller de la escritora nacida en Zimbabue Paula Hawkins, todo un pelotazo editorial. Drama teñido de suspense con tintes psicológicos, dirigido por Tate Taylor (Criadas y señoras), narra la historia de tres mujeres -Rachel, Megan y Anna-, marcadas cada una de una manera distinta por la maternidad -o por su anhelo- y cuyas vidas están entrelazadas. La cinta comienza de forma brillante y con el suficiente gancho para el espectador -como mandan los cánones del género-, con el devenir del tren que traslada diariamente a una de ellas desde las afueras de Nueva York a Manhattan. El tren se convierte en un elemento indispensable para la trama, ejerciendo de singular ventana indiscreta, al modo de la célebre película de Hitchcock -de la que toma evidentes préstamos-, por la que la verdadera protagonista, Rachel, interpretada por una sublime Emily Blunt -lo mejor del filme, sin duda-, ve retazos de la vida hogareña de las otras dos mujeres y de sus respectivos maridos. La chica del tren empieza a flaquear a medida que avanza, con sus excesivos flashbacks y enredos argumentales gratuitos, que restan equilibrio al conjunto y, por lo tanto, impiden coronar el producto con solvencia.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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