Un cuento antes de Navidad

Juan Antonio Bayona, que lidera la nueva hornada de directores españoles con caché y prestigio internacional, en la que también ocupa un lugar preeminente nuestro Juan Carlos Fresnadillo, es de esos realizadores que han mamado cine por los cuatro costados. Este muñidor de emociones se doctoró con honor en su segunda película, Lo imposible, (2012) todo un tsunami de sentimientos que nos sumergió en los reales padecimientos de una familia de turistas tragados literalmente por la tragedia natural de dimensiones bíblicas que azotó la costa tailandesa en diciembre de 2004. Bayona pergeñó entonces una vuelta de tuerca al llamado cine de catástrofes, alejado de artificios visuales y donde la épica radicaba en azuzar la innata capacidad del ser humano de resistir ante cualquier adversidad y en cultivar la esperanza hasta límites insospechados. En la esperada -y ya taquillera- Un monstruo viene a verme, filme basado en la novela homónima de Patrick Ness, quien es, además, guionista de la cinta, el director catalán vuelve a coquetear con la fibra más emocional del espectador, aunque a niveles bastante inferiores a los logrados en Lo imposible, a pesar del drama familiar subyacente a un cáncer.  Juan Antonio Bayona, en lo que parece un tema recurrente en su aún párvula filmografía -recordemos que su primer largometraje fue El orfanato (2007)- bucea una vez más por los indestructibles  vínculos maternos filiales, en esta ocasión a través de un cuento de antes de Navidad -y mira que guarda algún paralelismo con el celebérrimo relato de Dickens, si bien aquí se cambia a fantasmas por monstruo arborícola, una especie de ent tolkiniano-. Un filme correcto y bien estructurado cuya principal baza es la excelente interpretación de su protagonista, el niño Lewis MacDougall.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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