Cuando el invierno llegó en verano

Combo de imágenes de la séptima temporada de 'Juego de Tronos'. HBO

Combo de imágenes de la séptima temporada de ‘Juego de Tronos’. HBO

Qué va a ser ahora de nosotros, pobres e infortunados mortales, sin Juego de Tronos. Nos queda un año -o eso creemos- de larga y tortuosa espera para ver el epílogo de una serie que tanto ha enganchado al personal y cuya penúltima entrega ha ayudado a alegrar, en lo que al que suscribe concierne, las calurosas madrugadas estivales del lunes cuando aguardaba por un invierno impostado, gracias a esta vida de guardia de la noche que es el periodismo. Juego de Tronos llega a su inexorable fin con -casi- todas las cartas sobre la mesa, con los bandos -casi- bien definidos y con la cruel incertidumbre de cuál será el desenlace de una serie que ha ido más allá del muro de los libros de George R. R. Martin, el padre de la criatura. Esta séptima temporada no ha defraudado, tal vez sea de las mejores, sino la mejor, a excepción del sexto capítulo, con su poco creíble -y ya es bastante decir en un producto de evasión- inusitada rapidez en la resolución de acontecimientos, sublimando el concepto de elipsis, desde la ubicuidad de los cuervos (en el mundo de Poniente, heraldos en sustitución de palomas mensajeras), que parecían verdaderos wasaps, hasta los turbo dragones de Daenerys; por no mentar, ya en el apartado de la cursilería (rara avis en esta franquicia auspiciada por David Benioff y D. B. Weiss) el adolescente “Dany” que espetó un Jon Snow intentándose camelarse por lo familiar -nunca mejor dicho- a la Rompedora de Cadenas -por cierto, pese a la consumación del acto, hay una evidente falta de química entre los dos-. Juego de Tronos nos encanta por su enrevesada trama, por sus giros inesperados, por sus caleidoscópicos y nada maniqueos personajes. Una tremenda coctelera de creatividad en la que se mezclan porciones de Tolkien, de mitos germanos, de historia antigua y medieval y de relatos shakesperianos, un mundo en el que lo fantástico es un mero accesorio que se amolda a la perfección. Winter is coming. Y que lo veamos.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Críticas, Noticias, Opinión, Televisión ¿Qué opinas?

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