Heroína de libro

La actriz británica Emily Mortimer es la protagonista de 'La librería', dirigida por Isabel Coixet, sobre un relato de Penelope Fitzgerald / YOUTUBE

La actriz británica Emily Mortimer es la protagonista de ‘La librería’, dirigida por Isabel Coixet / YOUTUBE

La sencillez es siempre el vehículo más adecuado para contar historias. Una premisa que capitanea el nuevo filme de Isabel Coixet, La librería, basada en la obra homónima de la escritora británica Penelope Fitzgerald. En una cartelera otoñal casi dominada por los superhéroes del cómic, aquí este rol, desde otra perspectiva más mundana y terrenal, lo asume una viuda tímida y amante de la lectura, Florence Green, bajo la piel de una grácil Emily Mortimer, que quiere montar una librería en una pequeña localidad de la costa inglesa, deseo que se topa con la sutil pero férrea oposición de una taimada dama de la oligarquía local, Violet Gamart (Patricia Clarkson), si bien cuenta en su noble empeño con el inestimable auxilio de dos fieles aliados: su jovencísima ayudante, una despierta niña del lugar, y un viejo misántropo a la par que bibliófilo empedernido, el señor Brundish, que encarna un soberbio Bill Nighy. La directora catalana –La vida secreta de las palabras (2005), Nadie quiere la noche (2015)- ha puesto todo el cariño del mundo en llevar a la gran pantalla este relato situado a finales de los años 50, y el resultado se nota en su ejecución, con una poética puesta en escena, además del excelente trabajo interpretativo de los actores. Sobra decir que el amor a los libros y el placer de leer son el leitmotiv de esta conmovedora narración. La protagonista defiende a capa y espada mantener su librería, acaso metáfora de la lucha de los pequeños negocios ante la pujanza de las grandes superficies comerciales, lo que viene al pego en estos tiempos que corren. La constante referencia a dos novelas que marcaron época enfatizan la determinación por conseguir un sueño que se fundamenta en sólidos principios: Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, muy apropiada para subrayar el papel del libro como baluarte de la cultura y trasunto de libertad, y Lolita, de Vladímir Nabokov, que escandalizó en su momento al personal, lo mismo que Florence Green en su anquilosado pueblo por oponerse a los convencionalismos y a la papanatería social. La librería es una delicia para degustar con tranquilidad, y si es con té, leche y unas pastas, mucho mejor.

Publicado el por Fran Domínguez en Noticias ¿Qué opinas?

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