Una galaxia no muy lejana

Veteranas y nuevas generaciones se dan la mano en 'El último Jedi', el capítulo VIII de 'Star Wars'. / Disney España

Dos generaciones se dan cita en ‘Los últimos Jedi’, el capítulo VIII de la mítica saga de ‘Star Wars’, que recobra nuevos bríos. / Disney España

Era difícil la resurrección de una de las sagas más míticas del cine, Star Wars -mejor La guerra de las galaxias, para los que ya peinamos canas-, especialmente después de las desafortunadas y cuasi infantiloides precuelas de George Lucas, episodios I, II y III. El elegido para tamaña empresa, J. J. Abrams, tal vez el cineasta actual más indicado para ello -por generación que mamó el fenómeno y por sus demostradas capacidades tras las cámaras-, cumplió de sobra con su cometido en El despertar de la fuerza, al hilar una película llena de nostalgia y de complicidades con la serie primigenia, la de finales de los años 70 y principios de los 80. Los últimos Jedi -no nos olvidemos aquí de la excelente Rogue One (2016) en su papel de filme bisagra- ha confirmado esta revitalización de Star Wars de la mano ahora de Rian Johnson (Looper, 2012), que sustituye de forma brillante a Abrams en estas lides siderales. La película no solo mira a su pasado, como no podía ser de otra manera, sino que deja expedito el camino a los nuevos personajes (Rey, Kylo Ren, Finn, Poe Dameron…) para que tomen distancia con lo anterior. El mero hecho de ver a Mark Hamill-Luke Skywalker de nuevo en la pantalla empuñando una espada láser y a Carrie Fisher-Princesa Leia Organa por última vez supone ya un aliciente para visionar Los últimos Jedi, una cinta que, aparte de la obligada magnificencia visual y técnica que requiere un producto de estas características -y que consigue Johnson-, siempre sustentado en los poderosos acordes de John Williams, cuenta con giros constantes y sorpresivos en su trama, con toques hasta de revolución social en su eterno discurso maniqueo, aunque en su debe habría que recriminarle la excesiva duración del metraje, notas de humor -incluso autoparódico- que no convencen del todo y alguna que otra puerilidad en el guion, pero son en el fondo pequeñas muescas que en nada ensombrecen el resultado global. La fuerza sigue siendo aún poderosa, por eso no nos cuesta mucho dejar pasar cualquier desliz sobre esta galaxia no tan lejana para nosotros.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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