Sublimar el fracaso

Los hermanos Franco, Dave y James, protagonizan la comedia 'The disaster art'.

Los hermanos Franco, Dave y James, protagonizan la comedia ‘The disaster art’.

Hacer una buena película de la peor película del mundo. Esa fue la ardua tarea a la que se encomendó James Franco en The disaster artist, ganadora de la Concha de Oro en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, que relata las peripecias de un peculiar outsider del séptimo arte llamado Tommy Wiseau para rodar The room (2003), considerada en los USA una cinta de culto y no precisamente por su estándares interpretativos y de calidad. Plasmar el desastre o reflejar cómo hacerlo rematadamente mal detrás y delante de las cámaras, de tal modo que parezca incluso el reverso de una genialidad, no es algo nuevo en el celuloide contemporáneo, ya lo testimonió con maestría Tim Burton con su entrañable Ed Wood (1994), película que toma el nombre del visionario director de los años 50, también objeto de culto de las hordas cinéfilas más underground por sus inclasificables productos de serie B (Glen o Glenda, La novia del monstruo, Plan 9 del espacio exterior); si bien Wood, a diferencia de Wiseau, declarado admirador confeso de James Dean, al menos recibió de viva voz un sabio consejo del director de directores, Orson Welles, quien supuestamente le dijo: “Sobre todas la cosas, debes tener una en mente. Debes hacer realidad tus sueños, no vivir la vida de nadie”. Franco, flamante ganador días atrás del Globo de Oro al mejor actor de comedia por este filme -aunque ha saboreado poco las mieles del premio por las recientes acusaciones de acoso sexual formuladas por varias actrices-, apostó todo con un caballo ganador: la caracterización casi mimética del personaje de Wiseau y su pasotismo histriónico, que copa todo el metraje de esta sátira distorsionada del sueño americano -o tal vez una casposa visión del mismo-. Resulta divertido y sumamente hilarante ver la sucesión de intríngulis en la gestación y ejecución de semejante despropósito, y si Burton reivindica a la extravagante figura de Ed Wood, Franco sublima con The disaster artist el aparente fracaso de un filme pergeñado por un tipo que quería a toda costa, sin complejos y sin ningún rubor, ser cineasta… O algo parecido…

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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