El instante más Churchill

Gary Oldman encarna al primer ministro británico Winston Churchill en 'El instante más oscuro', filme dirigido por Joe Wright. / UNIVERSAL

Gary Oldman encarna al histórico primer ministro británico Winston Churchill en ‘El instante más oscuro’, filme dirigido por Joe Wright. / UNIVERSAL

Y llegó El instante más oscuro, el segundo biopic parcial sobre la figura de Winston Churchill que en apenas cuatro meses aparece en la cartelera, siempre con el contexto de la Segunda Guerra Mundial como escenario, por lo que la comparación entre ambas resulta inevitable. Si en la película rubricada por el australiano Jonathan Teplitzky y protagonizada por el escocés Brian Cox, de título taxativo y sin ambages, Churchill, la semblanza del celebérrimo primer ministro inglés se circunscribía a los inciertos días previos al decisivo desembarco de Normandía, en El instante más oscuro la radiografía del estadista orondo y amante de los habanos se centra en las primeras semanas de su acceso al poder, tras sustituir en estos menesteres a un dubitativo Neville Chamberlain, fracasado en su intento de lograr la paz en el Viejo Continente ante los embates belicistas del régimen nazi. Si la interpretación de Cox era notable, qué decir de la del camaleónico Gary Oldman, no en vano su trabajo le ha valido el Globo de Oro a mejor actor dramático y estar nominado a los Óscar, donde tiene muchas papeletas para alzarse con la preciada estatuilla. Las biografías cinematográficas se sustentan en una acertada caracterización del personaje (en este caso, con la ayuda de kilos de prótesis y maquillaje) y en la calidad interpretativa que se le imprima, elementos en los que cumple con creces Oldman, quien se apodera de la esencia del histórico premier. Si a esto le unimos una más que convincente dirección, el resultado final deviene en un producto entretenido y hasta didáctico, si bien en su debe pulula un matiz excesivamente hagiográfico. A diferencia de la cinta de Teplitzky, más sosegada e introspectiva, carente de una mayor emoción, aunque, eso sí, muy estética, el filme de Joe WrightOrgullo y prejuicio (2005), Expiación (2007), Pan (2015)- ofrece igualmente unos presupuestos visuales de altos quilates, pero conseguidos aquí con planos más ágiles y arriesgados, y un ritmo mayor o al menos más equilibrado, en el que sobresale un extraordinario arranque de película, donde se subraya la magnificencia de Churchill sin mostrarlo en pantalla. Sin embargo, Wright usa también el virtuosismo para tapar los bajones de un filme que vive sus mejores momentos cuando se ocupa de las entretelas del Gobierno y del Parlamento (ya saben que Churchill dijo eso de “nuestros adversarios están enfrente, nuestros enemigos atrás”); del mismo modo, se echa en falta una mayor presencia de la siempre excelente Kristin Scott Thomas, que encarna a Clementine, la esposa del político inglés.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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