La libreta de Belén

Belén Rueda protagoniza la película dramáica 'El cuaderno de Sara'. / / TELECINCO.ES

Belén Rueda protagoniza ‘El cuaderno de Sara’. / TELECINCO.ES

Guerrillas fratricidas, niños soldado, minerales de sangre, corrupción, grandes corporaciones… Palabras que en su conjunto e interrelacionadas componen un triste y trágico fresco de la realidad de una buena parte de África que cada cierto tiempo se refleja en los medios de comunicación occidentales y que sirve para azuzar conciencias e indignarnos, aunque sea brevemente, el tiempo que tardamos en cambiar de canal o de pasar página y olvidarnos por completo del asunto. El cine patrio se ha acercado poco o nada a este escenario, lo más cercano en el tiempo es el multipremiado cortometraje Aquel no era yo (2012), dirigido por Esteban Crespo, merecedor del Goya 2013 al mejor corto de ficción (antes, dicho sea de paso, ganó el Festival de La Orotava) y que compitió en los Óscar 2014 de esa categoría. Este filme, que contó con el respaldo de las ONG Alboan, Amnistía Internacional, Entreculturas, Fundación el Compromiso y Save the Children, abordó específicamente el reclutamiento de menores como soldados de fortuna de grupúsculos guerrilleros que sirven al mejor postor. Se trata de una temática que recoge, entre otros aspectos, como los ya reseñados, El cuaderno de Sara, con Norberto López Amado detrás de las cámaras y libreto de Jorge Guerricaechevarría, habitual guionista de Álex de la Iglesia. La película narra las peripecias de Laura (Belén Rueda), una acomodada abogada que marcha al Congo (en realidad filmada en Uganda y algunas escenas por estos lares, concretamente, en Anaga) en busca de su hermana, Sara (Marian Álvarez), una médico que permanece con un grupo armado que controla el comercio del coltán, mineral de infausta fama, generador de conflictos y fundamental para la posterior fabricación de componentes microelectrónicos y de telecomunicaciones (elementos presentes en nuestros inofensivos móviles, por ejemplo). Rueda es el principal activo de esta cinta con evidente mensaje de denuncia, pero que se transmite de manera colateral y escasa contundencia, lo que resta fuerza al conjunto. Posee un metraje que tarda en exceso en arrancar y coger el ritmo adecuado, que solo se acrecienta cuando llegan los instantes de mayor acción. El cuaderno de Sara está muy bien rodada, se nota la pericia de López Amado, curtido especialmente en series televisivas, pese a que los flashbacks que aparecen no engarzan en la historia con el agarre suficiente, y arroja un previsible desenlace con un epílogo que no llega a emocionar. Sobre la película planea como referente la larga sombra de Diamantes de sangre, el notable filme de Edward Zwick.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Noticias, Opinión ¿Qué opinas?

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