Pablo Bardem

Fotogramaa de 'Loving Pablo'. / Filmax

Javier Bardem y Penélope Cruz son Pablo Escobar y Virginia Vallejo en ‘Loving Pablo’, filme dirigido por Fernando León de Aranoa. / Filmax

Pues sí, para qué negarlo si todo el mundo coincide. Estamos ya un poco saturados de las pequeñas pero grandes dosis biográficas sobre Pablo Escobar que se han venido sucediendo en un relativo corto periodo de tiempo cinematográfico, primero con Escobar: paraíso perdido (2014), el debut tras las cámaras del italiano Andrea Di Stefano, con un pantagruélico Benicio del Toro como protagonista, y luego con la celebrada serie Narcos, sin olvidar a Barry Seal: el traficante (2017), de Doug Liman, en el que su figura pulula por el ambiente. Por eso, la reiteración temática del personaje es el principal escollo al que se enfrenta Loving Pablo, la película de Fernando León de Aranoa, con nuestros oscarizados Javier Bardem y Penélope Cruz liderando el proyecto. La cinta, que toma como referencia el libro autobiográfico Amando a Pablo, odiando a Escobar, de la periodista colombiana Virginia Vallejo, amante en su momento del Patrón, que interpreta con solvencia Cruz, resulta otra vuelta de tuerca más acerca del controvertido capo del Cártel de Medellín. León de Aranoa se ha soltado definitivamente su frondosa melena después de Un día perfecto (2015), donde parece que dejó atrás su cine más social que tanta notoriedad le dio (Barrio -1998-, Los lunes al sol, -2002-, Princesas -2005-) para hacer ahora sus pinitos, con gran eficacia, en otros recovecos fílmicos. Loving Pablo posee una enorme factura visual y un ritmo ágil y dinámico, con unas notables escenas de acción. Se nota la madurez y el buen hacer del director madrileño, que está en un momento de su carrera en el que se atreve con lo que le echen. El Escobar de Bardem ensombrece al de Wagner Moura en Narcos y da más miedito -y eso ya es decir mucho- que el de Del Toro en Escobar: paraíso perdido -por cierto, película de infeliz título, por razones obvias-. Su caracterización del narcotraficante es la que más se le acerca, una mimetización casi completa. Bardem logra meterse a saco y hasta el fondo en la piel de un tipo de apariencia normal en lo físico, pero abyecto en todas sus facetas interiores, y a ciencia cierta que lo ha hecho, y si no que se lo digan a la propia Penélope, que confesó que le daba cierto pavor la oscura interpretación de su marido, por otra parte, lo más destacable del filme. En cualquier caso, Loving Pablo se deja ver, a pesar de soportar, insisto, la pesada losa de los mentados y cercanos antecedentes y de querer sintetizar, sin las lógicas lagunas, en apenas dos horas y poco toda la historia del auge y caída del mayor y más mediático narcotraficante.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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