En el hotel de los líos

Fotograma de 'Malos tiempos en El Royale'. / FOX

Fotograma de ‘Malos tiempos en El Royale’, película dirigida por el también guionista Drew Goddard . / FOX

Los hoteles suelen ser desde siempre un escenario recurrente en el cine. Lugares de tránsito, de encuentro, de esparcimiento, de descanso e incluso de súbita actividad, según se mire, cuando no espacios en los que se da rienda suelta a las más pasiones y pulsiones más oscuras -no se me vayan por pensamientos inapropiados…-. Malos tiempos en El Royale no corresponde en particular a este último caso, como el Overlook de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), ni siquiera El hotel de los líos de los hermanos Marx (William A. Seiter, 1938), aunque por su poliédrica trama lo pueda parecer, si bien aquí su escasa cuota de comicidad discurre por derroteros mucho más siniestros. El segundo filme tras las cámaras del guionista Drew Goddard (La cabaña en el bosque), quien también firma el libreto, deviene en una película con vocación de suspense clásico que deriva en un producto con claros rasgos tarantinianos, y no solo por la contundencia de su epílogo, sino también por la multiplicidad de visiones de una misma escena. Malos tiempos en El Royale narra las vicisitudes de unos enigmáticos huéspedes y un no menos singular recepcionista en un otrora floreciente recinto hotelero, ahora en decadencia, ubicado en la mismísima frontera entre California y Nevada. El clasicismo imperante en este thriller, sobre todo en el planteamiento inicial, se muestra en la presentación de personajes, con sus falsas apariencias y motivaciones, muy a lo Agatha Christie, en un contexto situado en el tránsito de los años 60 a los 70. Precisamente, y ahí radica una de sus mejores señas de identidad, aspectos relevantes de la historia estadounidense de ese periodo convulso se imbrican en la intrahistoria de los mismos personajes, ya sean los iniciales tejemanejes del Gobierno de Nixon, el FBI de Hoover, la Guerra del Vietnam o las propias sectas destructivas (hasta Charles Manson pulula por el ambiente), subrayado en su conjunto con buena música soul de la época. Un cóctel explosivo y ácido, liderado por un siempre resuelto Jeff Brigdes y una convincente Cynthia Erivo, y en el que sorprende el vengador Chris Hemsworth, que poco a poco se va soltando el pelo en esto de interpretaciones más complejas. Malos tiempos en El Royale resulta una entretenida propuesta de cine negro, pero lastrada por un metraje excesivo que reduce un tanto su resultado global.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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