Amor y gato

Dani Rovira y Michelle Jenner son los, protagonistas de 'Miamor perdido', la nueva película de Emilio Martínez-Lázaro. / EP

Dani Rovira y Michelle Jenner son los, protagonistas de ‘Miamor perdido’, la nueva película de Emilio Martínez-Lázaro. / EP

Chica conoce a chico, los dos treintañeros, tras una ebria noche en la que acaban de romper con sus respectivas parejas. Ella, directora y actriz de teatro alternativo con ciertas ínfulas y dada al drama, y él, monologuista en locales de stand-up comedy, con querencia inusitada por las bromas pesadas. Ambos inician una relación, con gato callejero incluido, que adoptan y al que ponen de nombre oficial Schrödinger -por el físico austríaco y su célebre experimento imaginario- y que solo atiende si le hablan en valenciano. Sin embargo, pronto aflorarán en ellos los antagonismos y las diferencias… Este es el prometedor argumento de Miamor perdido, y digo prometedor porque la nueva comedia romántica de Emilio Martínez-Lázaro, un maestro patrio en estas lides, curtido en películas como Amo tu cama rica (1991), Los peores años de nuestra vida (1994), El otro lado de la cama (2002) o Los 2 lados de la cama (2005), o la taquillera Ocho apellidos vascos (2014), y su secuela catalana (2015), se desinfla poco a poco como un globo a pesar de tener los mimbres suficientes -los antes expuestos, ni más ni menos- para armar un producto cuando menos competente. El guion, a cargo de Miguel Esteban y Clara Martínez-Lázaro, falla casi desde el primer instante al no ensamblar bien la historia, a la que le falta el punch necesario para hacerla medianamente divertida. Y eso que el reparto ayudaba a la causa. Tanto Michelle Jenner -especialmente- como Dani Rovira, los protagonistas, como los secundarios, están más que correctos en sus papeles, aunque algunos de los personajes se encuentran poco desarrollados o metidos con auténtico calzador, como el que interpreta Antonio Resines. Solo las escenas de los monólogos de Rovira y el tramo final -aquí, en un paroxismo a modo de La guerra de los Rose– salvan algo los muebles. Miamor perdido (Miamor es el nombre cursilón y extraoficial del amarillento felino, para que conste) no llega a seducir. Del filme, únicamente me quedaría con el gato…

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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