Una cuestión de sentido

Felicity Jones es la jurista Ruth Bader Ginsburg en 'Una cuestión de género'. / FOCUS FEATURES

Felicity Jones interpreta a la reconocida jurista estadounidense Ruth Bader Ginsburg en el filme ‘Una cuestión de género’. / FOCUS FEATURES

En estos días pasados de reivindicaciones al socaire del 8-M, se encuentra en cartelera la muy oportuna y apropiada Una cuestión de género, biopic sobre la eminente jurista Ruth Bader Ginsburg, la segunda mujer que consiguió ser miembro de la Corte Suprema de los Estados Unidos (vamos, para entendernos, el Tribunal Supremo) y que protagoniza también el biográfico documental RBG (que toma el nombre de las iniciales de la susodicha, todo un referente en Estados Unidos, y más ahora en la era Trump), que obtuvo dos nominaciones en los recientes Óscar. Una cuestión de género aborda los inicios profesionales de esta incansable defensora de los derechos de las mujeres y de la plena igualdad entre sexos, desde su época como estudiante en la prestigiosa Universidad de Harvard hasta sus primeros éxitos como letrada. Mimi Leder, directora de una cinta que lleva la rúbrica de Daniel Stiepleman en el guion, tiene la habilidad, tras mostrarnos en el arranque el constante y finalista empuje estudiantil de la protagonista, de centrar la película en uno de los primeros casos de Ginsburg sobre discriminación, que deriva en una emocionante trama judicial, muy en la línea del mejor cine norteamericano del subgénero de toga y mazo, aunque aquí en clave de derechos sociales. El filme descansa, además, en las buenas maneras interpretativas de la siempre solvente Felicity Jones, en la piel de Ginsburg. Una cuestión de género resulta una muy recomendable película por la historia que cuenta y por su didactismo, especialmente para que tome nota algún que otro dinosaurio que sigue aún campando por ahí a sus anchas.

Publicado el por Fran Domínguez en Canarias, Cine, Críticas, Opinión ¿Qué opinas?

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