Procesos migratorios

PintandoYa son muchos meses trabajando a pie de calle para poder apreciar muchos datos que se escapaban.

Cuando se trabaja en un ámbito abierto, ese rincón en el que lo haces, el rincón de mi calle, se convierte en una oficina.

Oficina

En muchas ocasiones cuando acudimos a un lugar por costumbre no percibimos ciertos detalles que rodean al lugar. ¿Quién no ha dicho alguna vez: “jamás me había fijado en esto” pese a que estuviera ahí desde tiempos remotos? Obviamos lo habitual.

Pues algo así me ocurría. Llegaba a “mi calle”, montaba mi oficina en ese despacho improvisado y a trabajar que me ponía.

Caja de pinturas

Con el tiempo he comenzado a observar a mí alrededor y percibir como salvo los edificios y el mobiliario urbano todo va cambiando.

Los turistas van y vienen, a veces se pueden contar con los dedos de una mano y en otras, la multitud galopa desbocada calle abajo. Al igual que las nacionalidades, todo es cambiante, como si de ciclos migratorios se tratase.

calle

Es la época en la que llegan los noruegos, se comenta por las calles, y cual salmones remontando el río van llegando. El mes que viene llegarán los franceses, y así sucede, en breve se monta una república por las calles.

Turistas

Fue entonces cuando eché una mirada atrás y me di cuenta de todos las personas que había tenido de “compañeros” en estos meses y cuando comprendí el carácter migratorio de las personas que han tomado la calle como su modo de vida.

En la calle como en la vida no es fácil triunfar. Encontrar aquello que se abra camino entre tanta competencia.

sobrevivir

Entonces es necesario mirar a tu alrededor y pensar qué es que hace falta, porque eso será lo que te haga triunfar.

Buscar esa necesidad para evitar emigrar cuando llegue tu ciclo.

 

Sobrevivir en invierno. Cambio de estrategia.

Lluvia Ernest Descals

Exacto, llega el invierno. Cada mañana abro las ventanas  y miro al cielo con miedo pensando en las primeras lluvias. En mi trabajo es el mayor de mis rivales, mi impedimento, el obstáculo que me separa de subsistir.

Cuando bajo con los materiales  hacia “mi calle” intercambio miradas con mis compañeros de   profesión.

– ¡ llega el agua, ya no hay gente en cuanto oscurece y nosotros no podremos trabajar igual!- .  Me advierten.

LluviaErnest Decals

 He vivido noches en las que la lluvia diluían los óleos cual acrílico echando a perder horas de trabajo. Pero no hay que venirse abajo, quizás sea  cuestión de  replantearse  la estrategia y el método.

Voy mentalizándome para la llegada del duro invierno  en los que trabajar será una cuestión de supervivencia. Habrá que aprovechar cada noche plácida.

Estoy segura que todos en la vida diaria cambiamos las rutinas y nos adaptamos  a las nuevas adversidades de manera inconsciente, entonces, ¿ por qué no extrapolarlo al terreno laboral?

[imagenes.4ever.eu] calle, cafe, pintura al oleo 174241

La dueña de la cafetería en la que  cada mañana tomo mi café me comenta que es necesario que los residentes  tomen sus desayunos para compensar la  bajada del turismo, las dependientas de las tiendas cercanas  piden y ruegan que vengan turistas nuevos y yo deseo que no llueva.

Tomando café Edward Hopper

Con el cambio de hora llega una nueva  etapa, es el  momento de  crear nuevas estrategias para cada una de las fases por las que pasa nuestros negocios y yo ya he preparado la mía, así que voy a  decir sin miedo:

-Lluvia, te reto, ven cuando quieras. Voy a poder contigo y seguiré sobreviviendo para contarlo-.