Preguntas impertinentes

Cada noche coloco mi silla, abro la caja de pinturas, pongo la música y la pequeña luz que ilumina el rincón de “mi calle”. Mientras tanto, percibo cómo la gente pasa, escucho trocitos de conversaciones, tacones, zapatos  y sé que algo nuevo va a ocurrir durante mis horas de óleos derramados.

Caja de pinturas

Hay comentarios  y preguntas que se repiten casi diariamente y lo peor es que son incómodas o violan tu intimidad pero aún así intentas guardar la calma y no hacer caso porque al hacerlo estás dando relevancia a algo que no la tiene. Así que he decidido exponerlos aquí y hacerlos público.

Verán,  hay personas que se acercan para verme pintar y mientras estoy en ello, preparan un entrante dulce para después hacerte la pregunta.

curiosos

– Es precioso lo que pintas pero, ¿te da con esto para vivir o haces otra cosa?. 

De repente se abre una ventana al morbo,a la curiosidad. No basta con lo que ven, necesitan más.

Anoche la anécdota fue algo más lejos.

Preguntas impertinentes

Una señora se colocó a mi lado y entre un número de personas que  miraban el proceso de una de mis obras me preguntó  acerca de mi procedencia: ¿Y tú eres canaria?, como no le contesté en el instante, me volvió a preguntar en un tono de voz elevado.

¡Oye!, ¿que si eres canaria?

¿Qué más da, señora?- pude contestar ante el asombro general.

Lo pregunto porque los canarios no suelen a hacer eso. ¿Eres de aquí? 

“No suelen hacer eso”, ¿a qué se refería la señora?, ¿ a pintar en la calle, a pintar?.

Créanme que entre mi círculo de amigos son muchos los artistas, creativos y autónomos aventureros que viven una situación similar a la mía.

Señora, está haciendo preguntas personales y estoy trabajando-. Intenté terminar con el incómodo interrogatorio.

¿Personales?– Me volvió a preguntar en un tono violento.

seguidamente decidí dejar de mirarla y proseguí con mi obra casi finalizada.

 Al mostrarla al público  recibí su aceptación en forma de aplausos, mientras  la señora muy enfadada  abandonaba el habitual corrillo para seguir mofándose al fondo de mis respuestas a sus impertinentes preguntas.

¡Dice que responder si es de aquí es algo personal!,- aclamaba  con sorna.

Yo me quedé muy sorprendida y aunque en estos años había lidiado con un amplio abanico de personalidades variopintas, jamás una persona  ya bien adulta  me había violentado tanto.

Sé que si no esta noche, la siguiente  me volverá a ocurrir la misma situación o similar.

Aunque parezca extraño hay barreras que la sociedad tiene estigmatizadas o condicionadas como un patrón inalterable.

Quizás para ustedes preguntas como las que les he expuesto no sean consideradas como una impertinencia,  pero en mi opinión, en algunos contexto está fuera de lugar, y tan solo me parece una ventana al morbo y al interés por lo del prójimo.

Curiosos

Hay cuestiones que no se deben preguntar aún  poniendo una gran dosis de simpatía previa. Temas como la religión, la tendencia sexual, opiniones políticas y cuestiones monetarias que mejor no tocar si lo que se quiere tan solo es juzgar  y  curiosear  y  aún menos, cuando se hacen  en medio de  un público  que se encuentra observando tu trabajo con otros ojos.

Ya les digo, no queda semana que se me acerque alguien para preguntarme la procedencia Y “si me da o no me da”y la mayoría formuladas con una  finalidad curiosona.

Debería contestar, que si me ven todas las noches pintando al raso, con frío, calor, viento, salvando la lluvia, etc , es porque para comer me da como cualquier otro trabajo. Pero en conclusión, ¿qué más da, si da o no da?, ¿que más da de dónde soy?, ¿Le gusta lo que pinto?, pues disfrútelo que mirar es gratis.

Por desgracias hay aún profesiones estigmatizadas y mal valoradas, por aquellos que están nutridos de ignorancia y por otro lado, vivimos en tiempos  en los que la privacidad es mínima. Con solo mirar su perfil de  la red social que utilizan habitualmente sería capaz de radiografiar su vida.  Créame que no es tarea sencilla salvaguardar su privacidad.

Redes Sociales

Podemos averiguar donde ha estado el fin de semana, a qué hora y por dónde corre a 10 km/h un total de 60 minutos, conocemos sus aficiones y hasta qué piensa del aborto y otros temas candentes.

Quizás por eso incluso se ha perdido el pudor a preguntar sobre ciertos asuntos a tumba abierta y cara descubierta.

Yo por lo pronto he inhabitado algunas casillas de las opciones de mi privacidad.

y sí, soy canaria, pero ¿ qué más da?.

Menudo San Valentín

San Valentín

No Tenía más de cuatro años y se presentó justo en frente de mí para observar  con auténtico asombro aquello que  estaba pintando. Lo miré y me devolvió una mirada bañada en el más profundo y brillante océano. En ese momento de mí salió una espontánea sonrisa al ver aquella cosita tan pequeña con su rostro claro como la luz, tan inocente como un inicio  y con una cara de pillo que parecía un diablillo.

Al cabo de un rato  le invité a pintar un cuadro y no tardó ni dos segundos en ocupar mi sitio, limpiarse sus manos con los trapos, manejar óleos y darle un mundo  de color a un lienzo. Esa noche  se fue eufórico de la mano de su madre.

mi público

Para mi asombro a la noche siguiente  intuí una pequeña figura frente a mí, radiante. Alcé la mirada y allí estaba nuevamente el renacuajo con  un cabello tan rubio como el sol y con sus  ojos de mar  inquieto. Lo saludé y percibí con auténtica ternura cómo se ruborizaba. Se sentó en el banco que está al lado de mí junto con sus padres y se dispuso a observar. Yo me extrañé ante tan buen comportamiento e incluso llegué a preguntarme qué estaría tramando.

banco

Al cabo de media hora se acercó temeroso cogido de la mano de su madre, con las mejillas sonrojadas y me regaló una chocolatina de su país. No pude más que echarme a reír al igual que lo hizo la gente que en ese momento estaba observando.

chocolatina

En agradecimiento a su regalo  y metida en ese sentimiento compartido, le pedí que me diera un beso en la mejilla antes de que se fuera y en menos de un segundo noté unos carnosos y jugosos labios en mi mejilla. El crío con tal emoción se alejó rápidamente de mí para sentirse seguro en la mano de su madre y marchar.

Painting night

Ahí no se acabó la historia, porque de repente, el angelito rebelde, se soltó de la mano y fue corriendo hacía mí para plantarme un rápido beso en los morros y salir pitando en busca de un refugio recóndito y seguro entre sus progenitores. Yo no salía de mi asombro y ahora el público no paraba de reír.

beso

Un valiente Romeo que volvía  a la noche siguiente y yo me preguntaba si  aquel canijo era el  San Valentín, pero  me sorprendió su actitud, sí, porque esta vez  se estaba comportando  como un auténtico caballero. Observaba respetuosamente mientras pintaba desde el banco, acabó por comprar un  un lienzo,  y por  regalarme otra chocolatina . Se despidió con  un cálido y elegante saludo .

día

Ya no lo volví a ver.

Dicen los expertos que los niños no se enamoran hasta bien entrada la pubertad y que no son lo suficientemente maduros emocionalmente para poder sentir amor por un semejante como un adulto, pero este pequeño sin duda,  dio una lección de conquista a muchos de ellos.  

 niños

Hay tantas cosas que los niños nos pueden enseñar… de sentimientos, muchos.

Basta con observar sin reírse de ellos.