Saltad valientes, más alto.

6194efe3989aa25189025a2a563d6ebf

Venecia, Alemania, Francia son algunos de los lugares en los que he estado enviando mis obras. Galerías y particulares que me han tenido este tiempo sin poder escribir y sin pintar en ” mi calle”.

A-Pto-Cruz-1
No cabe duda que he extrañado envolverme en la cálida noche costera de un pueblo tan entrañable y mágico, un rinconcito que desprende perfumes de flores y mar y que recita música de bolero.

buy discount bridesmaid dresses at theluckybridal new collection

pero ahora que vuelvo a mi rutina de cada noche, puedo decir que ha merecido la pena ausentarme para vencer el miedo que me provocaba dar el salto.

pintando

Aquel e-mail escrito en Inglés de un señor que una vez me compró un cuadro había roto por completo mi estado de comodidad. Me escribía para ponerme en contacto con algunas galerías de varios países donde exponer mi trabajo, y yo no sabía qué hacer.

f1deccdc6abdff5b6b406960c1ecb00e
El miedo me había paralizado todos los órganos, parecía que me habían enyesado por dentro. Estuve sin dormir y esperando la luz del día durante una semana. Era más fácil las exposiciones locales que iban saliendo o estar en mi calle pintando, e incluso irme a casa sin vender mucho o nada.
A veces nos creemos que solos debemos resolver nuestras dudas, que así somos hombres y mujeres fuertes, independientes. Pero eso es uno de tantos estereotipos falsos, lo que realmente nos hace valientes es contar con el prójimo. Puede ser incluso que comentes de pasada tu inquietud entre amigos y de repente, una idea de uno de ellos es la luz, la señal que te hacía falta, en mi caso así fue.

wedding gown bridal dresses

Con gran premura, confirmé enviar mis obras y ya no había vuelta atrás.

Sweetheart Bridesmaid Dresses

A partir de ahí el miedo se había disipado y tomaba forma de inspiración. Empezaba a sentirme renacida, a crear piezas sin descanso. Y todo pasaba tan rápido y tan lentas las horas de vigilia antes de aquel e-mail que ahora si miro con perspectiva me han servido para saberme más fuerte en este camino que es la vida.
¡Saltad valientes, con ayuda o sin ella, más alto, se puede!

Hoy es el día

Llevo experimentando con la pintura desde que era muy pequeña utilizando distintos formatos, modos y lo último ha sido y es pintar solamente con mis manos.

 

Estos relatos sólo son experiencias compartidas para la libre interpretación y participación del lector sin la pretensión de ser una  doctrina. 

El primer día

Mañana empiezo. Es lo que me decía cada tarde mientras veía como el sol se ponía por el horizonte desde mi terraza.  Mientras,  apuraba los resquicios de mi nevera ante el pánico de enfrentarme a mi nueva meta, pintar en la calle.

Así pasaban las semanas mientras hacía simulacros del acto en mi habitación. La situación era desesperante, mi despensa vacía, curriculums  sin respuesta.

Un día cualquiera, uno más, sin nada especial vino a verme un amigo y me ordenó: “hoy empiezas”, y así fue, aquel día ordinario empecé y se convirtió en extraordinario.

Preparé mi pesado carro de pinturas y comencé a bajar por las eternas escaleras de mi edificio. Se me iban haciendo más estrechas según avanzaba, con cada escalón mis pulsaciones de aceleraban, hasta que finalmente, la  calle.

Yo y la inmensidad de mi reto.

Pensamos no ir a la calle principal y optar por hacer una adaptación en un lugar más discreto, pero pensé que debía vencer mis miedos y tomé rumbo hacia el destino previsto.

Atravesaba calles, plazas y parques hacia la que a partir de ahora llamaré “mi calle”, sintiendo como las miradas se clavaban en mí, o quizás yo creía que lo hacían cuando en realidad no se percataban de mi presencia, eran mis miedos.

Llegué al lugar, monté mi escenificación ante un  tumulto de gente que pasaban arriba y abajo, tomé mi primer cuadro en blanco, ¿qué pintar, qué hacer, cómo comportarme? .

Lancé mis pinturas sobre el cuadro y como tantas veces hice desde pequeña me abstraje del exterior y finalmente mi primer cuadro estaba concluido.

He de confesar que ese primer día fue un fracaso, ya que no vendí un solo cuadro, pero fue la mayor de mis victorias. Aquella noche dormí plácidamente.

Miedo, te vencí una gran batalla.