Procesos migratorios

PintandoYa son muchos meses trabajando a pie de calle para poder apreciar muchos datos que se escapaban.

Cuando se trabaja en un ámbito abierto, ese rincón en el que lo haces, el rincón de mi calle, se convierte en una oficina.

Oficina

En muchas ocasiones cuando acudimos a un lugar por costumbre no percibimos ciertos detalles que rodean al lugar. ¿Quién no ha dicho alguna vez: “jamás me había fijado en esto” pese a que estuviera ahí desde tiempos remotos? Obviamos lo habitual.

Pues algo así me ocurría. Llegaba a “mi calle”, montaba mi oficina en ese despacho improvisado y a trabajar que me ponía.

Caja de pinturas

Con el tiempo he comenzado a observar a mí alrededor y percibir como salvo los edificios y el mobiliario urbano todo va cambiando.

Los turistas van y vienen, a veces se pueden contar con los dedos de una mano y en otras, la multitud galopa desbocada calle abajo. Al igual que las nacionalidades, todo es cambiante, como si de ciclos migratorios se tratase.

calle

Es la época en la que llegan los noruegos, se comenta por las calles, y cual salmones remontando el río van llegando. El mes que viene llegarán los franceses, y así sucede, en breve se monta una república por las calles.

Turistas

Fue entonces cuando eché una mirada atrás y me di cuenta de todos las personas que había tenido de “compañeros” en estos meses y cuando comprendí el carácter migratorio de las personas que han tomado la calle como su modo de vida.

En la calle como en la vida no es fácil triunfar. Encontrar aquello que se abra camino entre tanta competencia.

sobrevivir

Entonces es necesario mirar a tu alrededor y pensar qué es que hace falta, porque eso será lo que te haga triunfar.

Buscar esa necesidad para evitar emigrar cuando llegue tu ciclo.

 

Vencer los ciclos

Ciclos

Quién no ha  oído frases del tipo, “esto es una cuestión de ciclos, es algo temporal” y en definitiva se convierten en  una retahíla de excusas/ respuestas que parecen dar sentido al más inesperado de los inconvenientes.

Hace unos días circulaba por las calles de Santa Cruz y esperaba  a que el semáforo me autorizara reanudar la marcha, por cierto, ¡bien tardan algunos semáforos!, oía como el taxista de al lado hablaba con su pasajero sobre el tiempo, los políticos, etc… hasta que retumbaba  en mi cabeza una frase:

 “A mí me va bien a veces, otras no, cuando parece que voy a remontar llega una semana mala, cuestión de ciclos”.

Cuestión de ciclos, una frase que  se me repetía en mi cabeza hasta la noche, momento en el que la oscuridad me indicaba que era la hora de salir a trabajar.

Sé que la persecución de este mensaje por mi mente no era por cualquier motivo, no. Estaba pasando por la peor semana desde hacía mucho tiempo. No había alemanes que quisieran que les pintase flores, ni franceses que adorasen las siluetas finas de las féminas que pintaba, solo veía piernas que pasaban delante de mí  a gran velocidad ignorando por completo lo que hacía.

Turismo

Me acostaba cada noche pensando en un plan que cambiara lo que llevaba meses haciendo y me había ayudado a sobrevivir.

“He de cambiar de hora, variar el sitio en el que pinto, ¿y si pinto de pie?” -no saben cuántas alternativas pensé.

Una mañana entré a la tienda de oleos y me decidí a comprar uno de color verde, diferente, más aceitunado. El que llevaba en mi paleta no acababa de llenarme.

Esa noche triunfé. ¡Querían mis cuadros! Y lo más importante, es que esta semana podré pasar por delante de la puerta del casero.

Verde

Sin duda había sido el verde. El verde es la clave, gritaba y comentaba a mis amigos que miraban incrédulos. Pero, ¿y si es cuestión de ciclos?

No sé cuáles son los motivos de semejantes cambios pero he aprendido a no dudar de mi trabajo. Y es lo que quiero transmitirles.

No duden de su trabajo en las épocas malas, si han sido buenos hasta ahora no hay motivos para que cambien y al mismo tiempo, aunque suene contradictorio, busquen algo que sume a lo que hasta entonces hayan hecho, busquen su color verde.

Hagamos que los ciclos buenos se repitan.

El turismo visto a pie de calle

TuristasUn día pensé vivir de las palabras, de las noticias, de contar la realidad e informar mientras dedicaba mi tiempo libre a la pintura, y a día de hoy es a la inversa. Vivo de los óleos que compran mayormente turistas y en mi tiempo libre escribo, aunque ambas cosas las hago con la misma pasión.

A diario surge información, estadísticas y comentarios en todos los medios acerca de la situación turística pero permítanme  dar una visión subjetiva a través de mi experiencia pintando en la calle.

Verán, en general  ha sido un buen año. Mi calle tiene marcadas miles de nuevas pisadas foráneas.

Hay días en la semana  en los que la afluencia  disminuye pero no hay que alarmarse, simplemente, como se dice en el argot de los comerciantes cercanos a mí, “estamos en el cambio de turistas, pronto llegará nueva remesa”. Y así sucede.

Turistas

El turista alemán sigue estando presente en la zona en la que trabajo y observo que se ha incorporado con mayor  insistencia  el italiano y el francés.

También el inglés parece que no pierde la costumbre de visitarnos y cómo no,  la evidente irrupción del turismo ruso muy en boca de todos.

La presencia del turismo peninsular es menor y a diferencia del año pasado veo más parejas jóvenes.

¿Qué les gusta de nuestra isla?

El turista alemán  adora el senderismo y la vegetación. Incalculable  es el número de lienzos que he pintado para ellos reflejando el Teide y las flores autóctonas y se desviven por las que encuentran en nuestras calles. Es de costumbres clásicas que se sorprende y analiza todo lo que ve a su paso.

Al  italiano le apasiona el mar, las puestas de sol y al igual que al francés les embriaga un halo bohemio que percibo cuando me dan  la libertad para  pintarles lo que en ese momento se me ocurre.

Aún desconozco las debilidades y placeres del  ruso , creo que  poco a poco debemos ir conociendo.

bn

A grandes rasgos puedo decir que se trata de un turismo educado y cuidadoso con el entorno y con un nivel adquisitivo medio- alto.

Me gusta la época en la que ¨mi calle¨ se llena de gente de tantos lugares diferentes y se paran para verme pintar porque sé que se llevarán un bonito recuerdo de un momento único y diferente.

Una anécdota.

La pasada noche una pareja volvía por segundo año consecutivo  y me regalaba una postal de su país con una entrañable dedicatoria y hoy un cliente noruego me dedicaba un poema escrito.

Poema

Hay turistas que aparte de ver un paisaje hermoso, disfrutar de sus playas y gastronomía lo que les hace volver es el alma que un día respiraron en ese lugar.

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