El Messi de Golling

Golling es un pueblo pequeño situado en la rivera del río Salzach, el mismo que divide a la ciudad de Salzburgo. Encajado entre dos valles, es lugar de paso obligatorio para los amantes de deportes de montaña e invierno. Así, desde hace algunos años, ha diversificado su actividad económica con una sugerente oferta gastronómica y hotelera sin renunciar al sector primario, agrícola y ganadero, que provee al primero de excelentes manjares. Doy fe de ello en lo que al queso, los huevos, las hortalizas y la carne se refiere.

Ahí es donde trabajo y donde me familiarizo con las costumbres austriacas. Como pueblo de montaña, mantiene vivas las tradiciones, por lo que, en cierto modo, es una ventana al pasado que no puedo despreciar. Hace algunos días, tomando una cerveza con mis compañeros de trabajo en una típica cantina de la zona, revivimos parte de esa historia.

Al entrar al lugar nos saludó ceremonialmente un hombre enorme, con apariencia de obrero de los años cincuenta –como los que toman el almuerzo colgados de un andamio de un rascacielos en una conocida fotografía. El señor en cuestión nos acompañó dentro del local e inició una conversación que duraría dos horas. El Messi de Golling. Hace veinte años fue un héroe del deporte para la villa y para los treintañeros de hoy que lo recuerdan nostálgicos. Como mis compañeros preguntando detalles de una época extinta, de la que sólo ellos sacan provecho en este tipo de circunstancias. Porque, para su desgracia, no puede rendir homenaje a su pasado. Se lamenta constantemente de una carrera perdida por las drogas y de unas relaciones sociales que supieron, por igual, alabarlo y olvidarlo.  Pero le quedan algunos amigos, como uno que esa misma noche le cortó el pelo, una larga coleta grisácea, para ayudarle en la búsqueda de empleo. ¿Pensaría que los cincuenta años y el abuso del alcohol se notarían menos?

Si van a Golling, entren en el primer bar que encuentren después de la estación de tren, con suerte conocerán a una estrella del deporte o verán su cabellera pendiendo de una lámpara.

Publicado el por Jonay Sánchez en General, Social ¿Qué opinas?

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