emigrar primeros días juventud familia emigración joven

Algo se muere en el alma…

Cuando un amigo se va por circunstancias económicas, tu cara de disgusto oscila entre la pena por la pérdida y la angustia por no hacer lo mismo -o por no saber qué hacer. Al menos eso sentí yo meses antes de marchar. Durante los dos últimos años he escuchado cómo personas de mi entorno, o próximas a éste, decidían emigrar o retornar a sus países de origen. ¿Y ahora qué hago yo? ¿Quizás debería…? –me preguntaba. Y en eso estoy.

La otra cara de la moneda, los primeros días del emigrante (me suena a palabra en desuso, o no aplicable a mí, pero es oportuna), es la que me acerca al teclado en este día. Mi caso, como saben, no ejemplifica ni de lejos la dificultad del momento (pueden leer el post: ¿Cómo he llegado hasta aquí?): a mi me han acogido entre susurros y algodón. No obstante, las horas de soledad en tu nueva habitación, de la nueva ciudad o pueblo en donde vives, son comunes. Sin nada que hacer -porque ni siquiera sabes qué puedes hacer, ni tienes con quien- intentas ubicarte:  deshacer la maleta, colocar la ropa, los productos de aseo, inspeccionar la cocina y sus elementos, romper el hielo con tus compañeros de vivienda –si tienes la suerte de tenerlos a mano. A todo esto, y a algo más, lo llamo “personalizar tu fondo de escritorio”. Perdonen la metáfora tecnológica, mi cerebro es así de simple. Necesito colocar “mis documentos”, decorar con un relajante “papel tapiz” las paredes de mi cuarto, tener un buen “navegador” con el que moverme, una “papelera de reciclaje” (mejor no dar explicaciones) y tantos otros “accesos directos” adaptados al lugar.

Con un espacio para cada cosa, llega el verdadero momento de soledad: ahora no te queda nada por hacer…. Salvo lo más habitual y lo que creo contraproducente –seguro que habrá opiniones divergentes: llamar a la familia. He llegado bien –dices- Sí, hay de todo; no, no hace frío; estoy bien, de verdad – respondes sollozando y aspirando moco. Luego tocará trabajar, o alguna otra actividad necesaria para la vida, y poco a poco ir creando un hueco donde te sientas cómodo. Cuando lo consiga, les cuento.

Publicado el por Jonay Sánchez en Personal, Social ¿Qué opinas?