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Descubre Gambia, el país de la sonrisa

The smiling coast of Africa (la costa sonriente de África), así reza el slogan de la oficina de Turismo del país. Deduzco que esta frase promocional, tiene asociada, dos acepciones posibles. La primera destacar, el carácter amable y hospitalario de sus gentes y la segunda, algo más gráfica, se corresponde con la forma que tiene el país, cuando lo visualizamos en un mapa.
Gambia, a pesar de ser el país más pequeño del África continental, es también uno de los más diversos, en cuanto a geografía y paisaje. Con una extensión de 10.300 kilómetros cuadrados y con algo menos de 2 millones de habitantes, el país que ocupa la mitad del curso inferior y las dos riberas del río, que toma su nombre, se presenta como un lugar idóneo, donde los viajeros puedan iniciarse en la aventura africana. Desde el primer momento que pises el país, oirás con frecuencia, la frase de “Gambia, no pasa nada”, una clara versión del “Gambia, no problem”, que algunos gambianos repiten como si de un mantra se tratase, cuando desean acercarse a los visitantes de habla hispana, especialmente en las zonas turísticas.

Playa de Sunset Beach, en la zona turística

En Gambia se ofrecen buenas instalaciones hoteleras rodeadas de largas playas y frondosos palmerales donde, efectivamente, el visitante puede descansar y tomar el sol sin que nadie le moleste, y sin que realmente “pase nada”. Pero para descubrir la verdadera esencia de África, conviene salir de la zona de confort, entremezclarse con la gente en calles y mercados, dejando que una explosión de ruidos y colores, se apodere de tus sentidos.

Tras ese primer baño de africanidad, ya sabrás que aquí, a los turistas se les llama Touba ó Tuba (como suena en español), una palabra que los lugareños utilizan para referirse al hombre blanco y que tiene su origen en las monedas (un par de chelines) que los primeros viajeros ingleses solían darle a los niños de los poblados visitados. Estos chelines o shilling (en inglés) eran popularmente conocidos en la época colonial con el nombre de Bob. Así que cuando algún blanco se acercaba a algún barrio o poblado, los chiquillos corrían a su lado con las manos extendidas, para pedir sus deseados two bob (dos chelines), que en su mal pronunciado inglés, sonaba Toubab.

Si finalmente decides ser un Tuba explorador, deseoso de conocer algo más que las playas y las zonas destinadas al turismo del país, lo recomendable es que contrates el servicio de guías profesionales, de esta manera te evitaras los indeseables contratiempos que pudieran surgirte en el camino. La compañía Gambia Tours, es una de las más preparadas y experimentadas. En su página web encontrarás variadas opciones para recorrer el país.

Rutas en camiones 4×4 por el interior del país

Una vez elegidos itinerarios, guía y vehículo, solo resta iniciar la aventura para descubrir este interesante territorio africano, aunque antes tal vez deberías tener en consideración algunos importantes conceptos relacionados con el idioma, la cultura y las relaciones sociales.

Gambia, fue colonia del Imperio Británico hasta 1965 y el inglés sigue siendo la lengua oficial del país, junto al árabe y las lenguas tribales, tales como mandinka, wolof, fula y serer, entre otras. Sabiendo esto, tal vez además del inglés, puedas aprender algunas palabras en los dos principales idiomas nativos, aunque solo sean sencillos saludos. Con esta actitud conseguirás que te acepten con una amplia sonrisa de hospitalidad y hasta desearan contribuir con tu aprendizaje de las lenguas maternas, enseñándote nuevas palabras. Una vez que hayas aprendido a ganarte la simpatía de tus anfitriones, toca aprender a mostrar respeto por sus costumbres, cultura y religión.

Cuando quieras tomar fotografías (algo tan extendido entre los viajeros de hoy día) debes pedir permiso antes y te conviene saber que en el islam, es una falta de respeto a la familia tomar fotos a las mujeres sin permiso. La falta de respeto continuado que muchos turistas muestran a la hora de tomar fotografías está ocasionando que la gente del lugar te increpe cuando te ven apuntando con tu cámara sobre los escenarios en que desarrollan su vida cotidiana. Recuerda que las actividades de su vida personal no forman parte de ningún show turístico.

Teniendo en buena consideración estas básicas premisas, ya podremos disfrutar con el descubrimiento de los sugerentes pueblos y paisajes que este pequeño país ofrece.

Vista de la ciudad de Banjul, desde el mirador del Arco 22

Banjul, la actual capital del país, fue fundada en 1816 por los británicos sobre la isla de St. Mary, ubicada en la desembocadura del río Gambia. En la ciudad abundan los viejos edificios coloniales que comparten el espacio urbano entre improvisadas chabolas y alguna que otra moderna construcción, como el famoso Arco 22 que, junto a la plaza 22 julio, fueron construidos para conmemorar el golpe de estado llevado a cabo por el anterior presidente, Yahya Jammeh, en 1994. También merece la pena visitar el Museo Nacional y como no, el colorido y tumultuoso Albert Market.

Fachada exterior del Albert Market, en Banjul

La isla, – que toma su nombre de la palabra Bang julo, usada por el pueblo mandinka, para referirse a las cuerdas de fibra que fabricaban con las hojas y cañas de los abundante cañaverales existentes en la isla antes de la llegada de los británicos – está conectada con las regiones del norte del continente por medio de viejos transbordadores y por un par de puentes con las del sur.

Transbordador a Barra, llegando al puerto de Banjul

Serekunda, es la zona más próxima a Banjul y también la que más crece, al contrario de lo que sucede en la capital, que permanece acotada por las propias dimensiones físicas de la isla en la se construyó. La industria hotelera ha elegido las zonas de costa de Serekunda, para ubicar sus instalaciones, en el marco de los paisajes de playas y palmeras de la zona, que sirven de reclamo turístico.

El crecimiento económico de la nueva ciudad también atrae a miles de nacionales que, llegados desde las regiones más remotas del país, buscan en Serekunda la oportunidad de conseguir una mejor y más cómoda vida. Sin embargo, la gran mayoría acaba malviviendo en el interior de hacinados barrios, bajo los techos de chapa metálica de improvisadas casas construidas entre calles de tierra y polvo que siguen extendiéndose como telas de araña sobre los áridos descampados que rodean la ciudad.

Vista aérea de una zona de mercado, en Serekunda

Aún así, a pesar del evidente caos, Serekunda merece ser explorada con calma para impregnarse con el colorido y apabullante ambiente de sus calles y mercados. Cuando el ajetreo de esta movida zona empiece a embotar nuestros sentidos, tal vez sea el momento de cambiar de aires y realizar una visita a la cercana zona de Bakau, donde se encuentra el curioso estanque de Katchikally, plagado de impresionantes cocodrilos del Nilo, que la gente del lugar vinculaba con ciertos ritos de fertilidad y que ahora se ha convertido prácticamente en una atracción turística más.

Cocodrilos en la charca de Katchikally

En las Playas de Tanji y Sanyang, a este lado de la costa atlántica, los esforzados pueblos de pescadores ocupan cada día las playas con sus coloridas canoas, y a diferencia de la tranquilidad que reina en las playas turísticas, en estas otras el movimiento  de gente y barcas es constante durante la mayor parte del día. Desde muy temprano los pescadores salen a la mar con sus pesadas barcas en busca de la captura diaria, y cuando regresan al atardecer la playa se convierte en toda una exhibición de movimiento y color. Con un ritmo frenético y entre el graznido de las cientos de gaviotas que sobrevuelan la escena, los hombres con pesados cubos sobre sus espaldas descargan el pescado hasta los secaderos.

Movimiento de barcas y gente, en las playas de Tanji

Otros se agrupan en torno a las pesadas embarcaciones para, con gran esfuerzo, sacarlas del agua rodando sobre troncos hasta la arena de la playa, mientras las mujeres, con sus trajes de llamativos colores, se dedican a limpiarlos y cubrirlos con sal para su posterior secado o ahumado. Sin duda, un espectáculo que no debes perderte.

Mujeres salando pescados, en la zona de los secaderos, en las playas de Sanyang

Albreda, Juffureh e isla James, tres lugares que te transportaran en el tiempo hasta una de las épocas más oscuras de la humanidad, la de la esclavitud. Y aunque esta se practicaba entre las tribus nativas que tomaban como esclavos a los enemigos derrotados, no fue hasta el siglo XVI, con la colonización de América, en que esta cruel costumbre se vio incrementada por árabes y europeos. Para llegar hasta estos enclaves es mejor hacerlo en barco, navegando río adentro, hasta llegar al viejo embarcadero de Albreda. Una vez en tierra el visitante podrá observar, junto a un frondoso árbol y un viejo cañón, una enorme escultura con forma humana que muestra sus brazos en alto y en sus muñecas unos grilletes rotos. La cabeza es la propia bola del mundo y en su base puede leerse “Never Again” (nunca más). La casa de los descendientes de Kunta Kinteh y el museo de Juffureh completan la visita.

Monumento que rememora el final de la esclavitud, en el poblado de Albreda

Frente al embarcadero de Albreda se puede divisar la isla James donde se almacenaban los esclavos que iban a ser enviados al nuevo mundo. Navegamos hacia esta pequeña isla, que nos parece envuelta en el misterio. La neblina y las extrañas siluetas de los baobabs contribuyen con esta visión. Unas canoas se acercan al barco para trasladarnos hasta la isla en la que ahora solo quedan algunos cañones oxidados y los derruidos muros de lo que un día fue un flamante fuerte británico.

Una de las canoas que hacen el transporte hasta James island

Parques y reservas naturales repartidos por toda la geografía del país harán las delicias para los amantes de la naturaleza, que podrán disfrutar de una amplia variedad de especies de aves así como de cocodrilos, hienas y monos. La Reserva Nacional de Abuko, muy cerca de Serekunda, cuenta con varios puestos para la observación de aves. Entre la zona de manglares del Mandina Bolon, afluente del río Gambia, se extiende la reserva natural de Makasutu, una zona de frondosa vegetación repleta de aves en la aún habitan grupos de monos babuinos.

Circulando en un vehículo 4×4, por las pistas de acceso a Makasutu

Espero con estas líneas haber contribuido a despertar el deseo de explorar este pequeño país africano, imbricado en el río que le da nombre y que ha sido testigo de tantas historias a lo largo del tiempo. Por mi parte, ya estoy deseando poder establecer nuevas rutas que me lleven hasta las zonas más profundas del país.

Sicilia, isla histórica y legendaria

Es muy frecuente que al pronunciar el nombre de Sicilia nuestro interlocutor lo asocie de inmediato con imágenes e historias de la “mafia”. La mayor parte de ellas, introducidas en la memoria colectiva por la industria del cine y la televisión.

Aunque, para sorpresa de todos los que la visitan, Sicilia, la isla más grande del Mar Mediterráneo, ofrece mucho más que estas historias sobre la mafia. La isla se muestra como una tierra en la que abundan los vestigios arquitectónicos y culturales heredados de los múltiples pueblos que en diferentes épocas de la Historia la conquistaron y poblaron.

Templos griegos, villas romanas, mezquitas y catedrales normandas, aparecen repartidos por la geografía de esta isla mediterránea, permaneciendo hasta nuestros días como testigos fieles de la impronta cultural dejada por fenicios, griegos, cartagineses, romanos, germánicos, bizantinos o normandos. Una historia repleta de invasiones, conquistas y reconquistas, que junto a la insularidad y a lo intrincado de su geografía, han modelado a través de los tiempos el peculiar carácter de sus gentes que orgullosamente anteponen su identidad y cultura siciliana a la de la propia nación italiana a la que pertenecen.

Adentrarse en los ambientes humanos de esta isla de cinco millones de habitantes compartiendo, aunque solo sea por un momento, el modo de vida sus habitantes es una experiencia absolutamente recomendable. Son numerosos los pueblos y paisajes que con su carga de historia, tradiciones y leyendas, convierten el viaje a Sicilia en una instructiva aventura.

Palermo, la capital de la isla, es una de las visitas imprescindibles. La antigua ciudad está repleta de impresionantes edificios y monumentos entre los que destaca la catedral y el Palazzo dei Normanni, de curioso estilo árabe-normando. Callejear por ella es como pasear por las diferentes etapas de su historia.

Vista de la catedral de Palermo

Cerca de Palermo, a tan solo 13 km de distancia, se halla la zona costera de Mondello, a los pies del monte Pellegrino. Grandes villas, hoteles y un antiguo balneario, siguen en pie, recordando las doradas épocas de un turismo de élite que prosperó en la zona entre los años 1890 y 1910.

Antiguo balneario en la playa de Mondello

También muy próximo a la capital se encuentra Monreale, una población de montaña, cuyo origen se remonta a la Baja Edad Media. Su grandiosa catedral normanda y el claustro interior de 228 columnas, lo han convertido en lugar de visita obligada.

Claustro interior de la catedral normanda de Monreale

Cefalú es un atractivo pueblo de la costa norte. Sus luminosos rincones marineros y una colosal catedral normanda construida a la sombra de una gran peña, han propiciado que este pueblo de pescadores sea uno de los lugares más visitados de la isla.

Puerto y costa de Cefalú

Para adentrarnos en la historia de las grandes civilizaciones que se establecieron en esta isla, es obligado pasear sin prisa por el Valle de los Templos, un importante yacimiento arqueológico en las cercanías de la ciudad de Agrigento. Contemplar los magníficos restos de los templos de Juno, Hércules, Júpiter Olímpico, Dioscuros o el de la Concordia es todo un espectáculo, y de manera muy especial, cuando al caer la tarde los últimos rayos solares se reflejan sobre las antiguas construcciones de piedra, tiñéndolas con un refulgente y cálido tono naranja.

Restos arqueológicos y templo de la Concordia, en Agrigento

Otro de los espectáculos que nos ofrece la isla es la visita al volcán Etna, el más grande y activo de Europa. La última vez que mostró actividad fue pocos días antes de iniciar nuestro recorrido el pasado mes de marzo. Desde las poblaciones cercanas todavía se podía vislumbrar la columna de humo sobre su cima.

Vista del volcán Etna, en actividad

Catania, en la costa oriental, es una de las grandes poblaciones próximas al volcán, que ya en 1669 sufrió los efectos de una devastadora erupción. Esta populosa ciudad en la que destaca la Piazza del Duomo y su original fuente del Elefante fue declarada en el 2002 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Vista de la ciudad, con el volcán Etna en el horizonte

La encantadora Taormina, ubicada sobre las altas y rocosas costas entre las que se suceden pequeñas calas y bahías, bañadas por las tranquilas aguas del mar Jónico, también se encuentra próxima al volcán. De hecho, desde las antiguas ruinas del Teatro Griego, se puede contemplar su silueta destacando sobre la costa y el mar, a manera de fondo natural de tan histórico escenario.

Ruinas arqueológicas del Teatro Griego

Siracusa, es una de las grandes ciudades históricas de Sicilia, que bajo ningún concepto, debes dejar de visitar. Por sus calles y plazas pasearon algunos de los más grandes filósofos y matemáticos de la época helénica, tales como Platón, Esquilo o Arquímedes. El antiguo barrio de la isla de Ortigia, con sus muros de defensa y la zona central en la que se ubica la Piazza del Duomo, se ha convertido en una zona de referencia para los visitantes de la ciudad. También merece la pena visitar el Parque Arqueológico de Neapolis, donde se ubican los principales monumentos griegos y romanos, aunque durante nuestra incursión pudimos observar, con cierta tristeza, que la mayor parte de las instalaciones se encuentran en un lamentable estado de abandono.

Piazza del Duomo

Para recorrer Sicilia y poder descubrir sus encantadores rincones te recomendaría alquilar un coche. Esta opción te aportará más autonomía y libertad de decisiones, pero a la vez necesitaras grandes dosis de paciencia y bastante agilidad a la hora de circular entre el caótico tráfico de las ciudades y la temeraria falta de respeto a las normas de tráfico, con la que la mayoría de los conductores conducen por las carreteras de la isla. Pero, si pasas la prueba con éxito, podrás llegar a lugares de gran interés como los descritos y otros tantos más, como pueden ser las dos Ragusas.

Ragusa Ibla, pequeña ciudad señorial construida sobre una elevación montañosa en el fondo de un valle y la nueva Ragusa Superiore, más amplia y moderna y construida tras el terremoto de 1693.

10 recomendaciones para tus fotos de viajes

Antes de adentrarnos en sofisticados temas técnicos, sobre la fotografía de viajes y sus herramientas. Te propongo un sencillo y básico decálogo de actuaciones, que deberías tener en cuenta antes de empezar a “disparar” fotos, a diestra y siniestra.

1. El equipo, antes de emprender un viaje, asegúrate de que todo el equipo funciona perfectamente, compruebe que lleva suficientes baterías, cargadores y tarjetas.

2. Durante el viaje lleva siempre la cámara contigo, bien protegida en su bolsa ó estuche, para evitar así largas exposiciones al sol ó golpes y especialmente si vas a lugares arenosos ó en los que haya agua.

3. Utiliza la luz ambiente siempre que te sea posible, las luces de las primeras horas del día y las del atardecer resultan mucho más atractivas y en condiciones difíciles de luz utiliza sin miedo las sensibilidades más altas que te permita tu cámara.

4. No desestimes los días nublados ó de mal tiempo, a veces estas condiciones meteorológicas, le añaden un encanto especial a las fotografías.

5. Cuenta historias con tus imágenes, cada lugar que visites tiene su propio encanto, no te olvides del factor humano, las gentes del lugar, sus costumbres y su forma de vivir…estate atento y procura captar las historias y anécdotas de interés que se producen a tu alrededor.

Cuando fotografíes monumentos, procurar incluir a tus compañeros de viaje en la toma, esto añade interés y calor humano a la fotografía.

Añade personajes en las tomas fotográficas

6. Fíjate en las postales turísticas que se exponen en las tiendas de souvenirs, no hace falta que las copies, pero te servirán como referencia para tus propias interpretaciones del lugar.

7. Si vas a visitar museos, no dejes tu cámara en el Hotel creyendo que no está permitido hacer fotos en este tipo de instalaciones, generalmente en la mayoría de ellos sí se permite y lo que suele prohibirse es la utilización del flash y del trípode.

8. Haz fotografías de los carteles de indicación de los lugares visitados, (rótulos, señales, indicadores, etc.) te servirán posteriormente a la hora de clasificar las fotografías obtenidas durante el viaje y para ubicarlas en el lugar correcto.

9. Acostúmbrate a llevar un pequeño trípode de viaje, los hay de muchos tipos y tamaños, su uso te permitirá obtener mejores fotos de paisajes ó de detalles y sobre todo de esas bonitas fotos nocturnas que tanto nos gustan a todos.

Utiliza un trípode para las fotos nocturnas

10. Se respetuoso,  por último y muy importante, respeta las normas, tanto de seguridad como de civismo… es importante saber que no esta permitido tomar fotografías de instalaciones militares, aeropuertos, estaciones de autobuses o ferrocarril y que a la hora de fotografiar personas, debes respetar el derecho a la imagen y a la intimidad.

Fotografía de viajes, consejos básicos

Aunque hoy día, la fotografía esta presente en casi todos los actos de nuestra vida diaria, debido al auge de las redes sociales, es en las vacaciones y en los viajes, cuando los usuarios y aficionados de esta técnica, deciden realizar un mayor número de fotografías que más tarde, les ayuden a evocar aquellos felices e interesantes momentos y lugares de los que disfrutaron en sus vacaciones.
“Estar, siempre preparado, llevar la cámara a todas partes y aprovechar cualquier tema de interés que pueda surgir”… este podría ser el consejo más importante para todo aquel que quiera tomar fotos de los mejores momentos de su viaje.
La fotografía de viajes, es una experiencia creativa, que nos permite movernos en entornos y paisajes diferentes, a la vez que nos posibilita la relación con otras sociedades y costumbres distintas a las de nuestro habitat cotidiano. En mi opinión, para lanzarse a la aventura de un viaje fotográfico y documental, debes seguir tres importantes y básicos consejos:

Preparar el viaje: Una vez elegido el destino, que te gustaría fotografiar, planea cuidadosamente todos los pormenores del viaje, esto puedes hacerlo a través de una agencia ó usando las magníficas herramientas que hoy día nos ofrece Internet para buscar medios de transporte y alojamientos.

Documentación: Infórmate previamente sobre la zona geográfica y las costumbres sociales de los lugares que vas a visitar y si es posible lleva esa información en tu bolsa de fotografía.

El equipo fotográfico: El conocimiento de las técnicas fotográficas básicas y del funcionamiento de tu propio equipo de fotografía, te serán imprescindibles a la hora de hacer tus fotos de viaje. Prepara tu equipo fotográfico, sin dejar nada al azar, objetivos, baterías, cargadores, trípode, flash y todo lo que creas necesario, pero sin excesos que posteriormente, dificulten tu capacidad de movimiento.


Las fotografías obtenidas en estas experiencias, son a menudo insustituibles, por esto es importante estar bien preparado y tener algunos conocimientos prácticos respecto a los equipos y las técnicas de fotografía.

Pero ocurre que a veces, los resultados no son todo lo bueno que se hubiera deseado y no corresponden con las expectativas ni con el entusiasmo con que fueron tomadas. Un mal planteamiento de la toma, un error técnico o el desconocimiento de las herramientas, son la causa habitual de obtener unas defectuosas imágenes que en definitiva, no nos servirán para poder revivir con satisfacción, las impresiones experimentadas durante el viaje.

Por estas razones, en próximos artículos en este blog, iré comentando algunos consejos básicos. Con más detalles y temas específicos que se deben tener en cuenta a la hora de realizar fotografías en nuestros viajes, basados en mis propias experiencias.

Histórica y moderna Jerusalén

Desde el primer momento en que vislumbre la ciudad de Jerusalén, desde lo alto del monte Sión. No pude dejar de pensar en los ancestrales motivos que a lo largo de los tiempos, han convertido a este singular emplazamiento de Oriente Próximo, en lugar sagrado y de conflictiva confluencia, para las tres mayores religiones monoteístas del mundo. La ciudad de Jerusalén, esta directamente vinculada al origen de las religiones Abrahámicas, y ha sido paradójicamente, escenario directo de destacados episodios en la historia de la humanidad, casi siempre motivados por el deseo de obtener el control de este místico enclave. Desde los tiempos del rey David y de su hijo Salomón, hasta nuestros días, el codiciado enclave, ha estado ligado a continuas historias de construcciones y destrucciones.

No pretendo enumerarte en este artículo sobre Jerusalén, la larga historia de batallas por el poder, que en nombre de la religión, se han venido produciendo. Tampoco es mi intención relacionar todas las posibles rutas peregrinas, ni describir con detalle testimonial, una larga lista de los lugares de cultos, que se pueden visitar en este crisol de religiones. Por el contrario, preferiría intentar transmitirte y mostrarte, algunas de las sensaciones vividas durante mi visita a esta emblemática ciudad. Así que, siguiendo con mi tendencia de implicarme todo lo posible en la vida cotidiana de los propios habitantes de las ciudades que visito. Lo primero que hice fue buscar para mi estancia en Jerusalén, una vivienda privada a través de Hundredrooms, un buscador que aglutina a los mejores proveedores de este tipo de alojamientos.

Zona residencial de German Colony
Zona residencial de German Colony

Finalmente elegimos un pequeño apartamento ubicado en la Colonia Alemana, un agradable y tranquilo barrio residencial, relativamente cercano al centro histórico de Jerusalén. Un barrio, jalonado de modernas cafeterías y restaurantes. Con supermercados, tiendas y varias paradas de autobús, en el que pronto pude llegar a sentirme como en casa, tanto de día como de noche.

Ambiente nocturno en la Colonia Alemana
Ambiente nocturno en la Colonia Alemana

Si viajas a Jerusalén, podrás comprobar que alrededor de los muros que albergan a la ciudad vieja, en la que aún hoy, se pueden observar vestigios arqueológicos de arcos romanos, fosos bizantinos, muros levantados por los cruzados, bastiones otomanos y templos religiosos de los más variados credos. Se extiende una nueva y moderna ciudad de grandes avenidas, con amplios centros comerciales, museos, jardines, restaurantes y todo tipo de servicios propios de una gran urbe contemporánea. Una imagen muy alejada de la estampa que ofrece la laberíntica ciudad histórica.

Moderna zona comercial de Mamilla
Moderna zona comercial de Mamilla

El contraste que se establece entre la moderna ciudad que se erige fuera de las murallas, y el ambiente medieval del interior. Me descubría una imagen muy diferente a la que previamente, me había imaginado. Este nuevo y moderno aspecto de la ciudad, que podía observar a mi alrededor, con sus terrazas, cafeterías, restaurantes y tiendas de última generación.
Que a pesar de sus vanguardistas diseños, seguía conservando, el original estilo arquitectónico de Jerusalén, realizado a base de piedra caliza dolomítica, me sorprendía agradablemente.

Vista de la ciudad desde el Monte de los Olivos
Vista de la ciudad desde el Monte de los Olivos

En una primera toma de contacto con la ciudad, se hacia imprescindible subir hasta el Monte de los Olivos, un histórico lugar repleto de cementerios y templos, desde el que se puede observar una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad, con la dorada cúpula del Templo de la Roca, centralizando la escena. Tras esta iniciática visita al huerto de Getsemaní y otros lugares sagrados, ubicados en las laderas de este monte de los olivos. Comenzamos nuestro recorrido por entre los diferentes barrios y templos de la vieja ciudad de Jerusalén.

El barrio judío y la visita al conocido Muro de las Lamentaciones, era una de las visitas obligatorias. A partir de ese punto ya podemos adentrarnos por las estrechas callejuelas, que discurren por entre los barrios musulmán y cristiano.

Vista de la ciudad vieja y Muro de las Lamentaciones
Vista de la ciudad vieja y Muro de las Lamentaciones

Es evidente que en el interior de esta vieja y sagrada ciudad de Jerusalén, hay muchas cosas que ver y que no somos los únicos visitantes. Números grupos de turistas y peregrinos venidos de los lugares más dispares del planeta, inundan cada día las estrechas calles. Mezclándose con los propios habitantes de los barrios, que realizan sus actividades diarias, entre los numerosos bazares, restaurantes y cafetines, que flanquean las calles de este antiguo emplazamiento.

Debo reconocer, que al caminar por el interior del casco medieval de Jerusalén, se tiene la sensación de sumergirse en la historia.

Modernas calles y avenidas fuera de los muros de la ciudad vieja
Modernas calles y avenidas fuera de los muros de la ciudad vieja

Durante los días sucesivos seguimos con nuestro descubrimiento de Jerusalén, visitamos algunos de los emplazamientos más destacados de la ciudad, tales como el Knesset, el edificio que alberga al Parlamento israelí, los jardines de Wohl Rose Garden, Botanical Garden y como no los museos, entre los que resalto y recomiendo el Museo Israelí, en el que podrás disfrutar con sus exposiciones sobre historia, arqueología y arte de todos los tiempos. En los jardines exteriores de este museo se encuentra una formidable maqueta de la vieja ciudad de Jerusalén y el Shrine of the Book, donde se exhiben los famosos rollos del Mar Muerto.

Jardínes de Wohl Rose Garden
Jardínes de Wohl Rose Garden

Al final de cada incursión diaria, volvíamos a nuestro barrio, nos acercábamos a los supermercados para comprar provisiones, paseábamos por entre los comercios y rincones, intercambiamos algún que otro comentario con los lugareños, que ya íbamos conociendo. Llegando a sentirnos de esta manera, un poco más vecinos y un poco menos turistas.

Para más información sobre Jerusalén, visita la página de Turismo de Israel

Mercadillos de Navidad

Con el mes de diciembre, llegan los tradicionales Mercadillos de Navidad, presentes en casi todos los pueblos y ciudades de Europa. Estos singulares mercados, se instalan cada año en los más destacados espacios de pueblos y ciudades. En los kioscos, stands y puestos ambulantes, que forman estos tradicionales mercados, se pueden encontrar, desde los típicos adornos navideños, hasta exquisitos productos culinarios, propios de estas fiestas.

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En Alemania, considerada la cuna de los mercados de Navidad, esta tradición de instalar los tradicionales mercadillos navideños, conocidos como Christkindlsmarkt ó mercados del niño Jesús, en las plazas de sus principales pueblos y ciudades, posee gran arraigo social y cultural.

Uno de estos mercados alemanes, más emblemáticos es el de Núremberg, que desde hace cuatro siglos, se viene instalando en la plaza Hauptmark (plaza del mercado), situada junto al Ayuntamiento y en pleno centro histórico-medieval.

Entre sus puestos repletos de vistosos objetos artesanos y decoraciones típicas de estas fiestas, se pueden degustar algunas exquisiteces tradicionales originales. Tales como el Lebkuchen, unas galletas decoradas y condimentadas con especias ó el famoso Glühwein, vino caliente con canela y azúcar al que también se le añaden especias, y se sirve muy caliente, ideal para entrar en calor, durante las frías noches de centro Europa.

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La bulliciosa actividad, que se registra en el mercado de Navidad de Núremberg, se intensifica con la llegada de la noche. Los grupos de gente que se mueven entre los puestos, invaden la plaza y calles adyacentes, formando una masa compacta, entre la que de manera intermitente, se abre paso a golpe de corneta, unas carrozas tiradas por caballos. Unos magníficos vehículos decorados con los antiguos emblemas de los transportes del correo imperial, que ofrecen a los visitantes, cortos paseos por las zonas cercanas.

Como dato curioso, podrás observar como estos históricos carruajes, se detienen a su paso por los kioscos, donde los taberneros obsequian a los conductores, con una tradicional jarra de vino caliente, para que así puedan soportar el aire frío de la noche.

Puedes obtener más información en Oficina de Turismo de Núremberg.

Algo esta cambiando en La Habana

Tras el reciente fallecimiento del comandante Fidel Castro, es de esperar que en la isla de Cuba, sucedan cambios significativos. Ya en estos últimos tiempos, la isla se ha estado convirtiendo en un destino de moda, al que parece que todos han deseado viajar.

Recientemente, la ciudad de La Habana, capital histórica y administrativa de la isla, ha sido visitada por importantes personajes de la actualidad internacional, tales como el Papa Francisco y el Patriarca Kiril, de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Ha sido escenario de un primer concierto organizado por la mítica banda inglesa de los Rolling Stones e incluso ha recibido al propio presidente Obama, antes de finalizar su mandato. De repente como si de una impresionante estrategia de marketing publicitario, se tratara. Esta ciudad de irreales escenarios, anclados en la década de los años 60, se ha estado convirtiendo en el centro de la atención mediática mundial.

El creciente auge del turismo y la incipiente flexibilización económica, ha venido propiciando este significativo florecimiento de la la ciudad. Especialmente de la zona conocida como Habana Vieja, corazón histórico de la metrópoli, considerada Patrimonio de la Humanidad, desde el año 1982.

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En este nuevo resurgir de la antigua Villa de San Cristóbal de la Habana, destaca la exquisita obra de restauración de los monumentos y edificios históricos, que se están llevando a cabo, bajo la dirección del historiador Eusebio Leal.

Emblemáticos edificios y enclaves históricos, tales como la Plaza de Armas, la Catedral ó el Gran Teatro de La Habana, lucen ahora con todo su antiguo esplendor, para deleite de los visitantes que a diario circulan por las callejuelas de la ciudad. En las que junto a los tesoros históricos y arquitectónicos, surgen pequeños negocios que ofrecen, desde restauración, arte ó moda, hasta tatuajes. La Habana Vieja, ese museo al aire libre, en cuyo puerto atracan diariamente los grandes cruceros, que ya incorporan la isla, en sus itinerarios por el Caribe, resurge mostrandose más viva y bulliciosa que nunca.

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VISITA RECOMENDADAS

Además de las visitas culturales imprescindibles, tales como la Catedral de La Habana ó la iglesia y convento de San Francisco,el Palacio de los Capitanes Generales, la Plaza de Armas, la Plaza Vieja ó el Museo de la Revolución, entre otros. Cuando estés en La Habana, no dejes de tomarte un “mojito” en la Bodeguita del Medio, en cualquier momento del día y al atardecer dirige tus pasos hacia La Floridita, para degustar un “daiquiri”, emulando a Hemingway, el controvertido escritor y periodista americano, que con su frase; “Mi mojito en la Bodeguita, mi daiquiri en el Floridita”, ha influido en el ánimo de los miles de turistas que en diferentes épocas, han visitado la isla.

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ALOJARSE Y COMER EN LA HABANA

En la ciudad y sus alrededores existe una importante oferta hotelera, pero que de alguna manera esta siendo en parte insuficiente, por lo que muchos viajeros optan por alojarse en casas particulares, una nueva modalidad de alojamiento que esta proliferando en la isla. Esta tendencia, permite al visitante vivir experiencias más cercanas y autenticas.

A la hora de comer, puedes optar por elegir entre las diversas opciones, que ofrecen los restaurantes y cafeterías más convencionales, distribuidos por las más importantes zonas turísticas. pero también puedes probar unos singulares establecimientos conocidos como “paladares” normalmente especializados en comida cubana o italiana. Estos locales casi siempre situados en las afueras del centro tienen su origen en un tipo de hostelería de subsistencia, surgidas en casas de familia.

Venecia

Venecia ó Venezia, construida en el siglo V, por el pueblo Véneto, en el interior de una laguna, con el propósito de permanecer fuera del alcance de las hordas bárbaras, que saqueaban Europa. Es sin lugar a dudas, uno de los asentamientos humanos más emblemáticos y conocidos del planeta.

Y paradójicamente, la ciudad concebida para protegerse de las invasiones de otros pueblos, es ahora, invadida cada día por miles de turistas, que venidos desde los más diversos rincones del mundo, pasean por sus calles intentando atrapar la esencia, ya en ocasiones trasnochada, de este singular enclave del mediterráneo.

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Aunque cualquier momento, es bueno para visitar la ciudad de Venecia, recomendamos no hacerlo en la época veraniega, para evitar así las grandes aglomeraciones de turistas. En esta época, el transito de viajeros que deambulan cámara en ristre, de una lado para otro de la ciudad, llega a ser muy agobiante. Especialmente, en los enclaves más significativos, tales como la Plaza de San Marcos o el puente de Rialto. Esta enorme afluencia de visitantes, esta llegando a ser realmente preocupante, tanto para las estructuras y cimientos de la ciudad, afectados por el paso de los gigantescos cruceros, que surcan el Gran Canal para atracar en el puerto de la ciudad. También los propios habitantes, ven como su vida diaria se complica y agrava con la superpoblación y con el encarecimiento de los productos básicos, que este fenómeno conlleva.

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Si quieres viajar a Venecia, te recomiendo el otoño, ese paso de verano a invierno, una estación en la que podrás descubrir la autentica esencia de la ciudad, disfrutando de sus ambientes de manera más sosegada. Paseando sin prisa ni colas por sus calles y plazas.

Venecia, a pesar de la creciente y constante afluencia de visitantes, sigue ofreciendo, multitud de buenas razones para disfrutar con sus ambientes, arquitectura e historia. Para empezar, encamina tus pasos a los lugares más emblemáticos, tales como la y plaza y Basílica de San Marcos, centro de la vida religiosa y turística. El Palacio Ducal, el puente de los Suspiros ó el Campanile de San Marcos, la torre más alta de la ciudad, desde donde podrás realizar unas interesantes fotos panorámicas del entorno.

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Si tu bolsillo te lo permite, date un paseo en una tradicional góndola por los canales de la ciudad. Si esto no es posible, utiliza los transportes colectivos, conocidos como vaporettos, -una especie de autobuses acuáticos- para y trasladarte por un precio mucho más asequible, de una parte a otra de la ciudad. Tal como lo hacen los propios venecianos.

Callejea por entre las estrechas y laberínticas callejuelas de la ciudad, para descubrir nuevos rincones, plazas y jardines, que alejados de los centros turísticos, permanecen a la espera de ser descubiertos solo por los que se atreven a perderse, entre sus ancestrales calles y canales.

Cuando te sientas cansado, de tanto descubrimiento, acomódate en una de las terrazas con vistas a la laguna y observa como se mecen las embarcaciones a la dorada luz del atardecer, mientras te tomas un café, una buena copa de vino o mejor un Spritz, un refresco con alcohol, tradicional de la zona del Véneto.

¿Porqué nos gusta viajar?

¿Qué nos motiva a viajar? ¿Qué buscamos cuando decidimos desplazarnos a otros lugares, fuera de nuestro entorno habitual? ¿Viajamos por instinto natural o por motivos sociales?
estas y otras muchas cuestiones más, nos surgen cada vez que pretendemos analizar cuales son los motivos que nos impulsan a viajar. En realidad, las causas por las que nos trasladamos hasta otros ambientes y lugares, son muchas y variadas. Desde los tiempos de la prehistoria, el hombre tuvo que desplazarse para sobrevivir, en busca de alimento y cobijo donde resguardarse de las duras condiciones climáticas. En su condición de cazador, debía seguir a las manadas de animales salvajes, durante la migración que estos realizaban, desde las zonas frías hasta las más cálidas del sur. El carácter nómada del hombre, comenzó a experimentar cambios a partir del Neolítico. La revolucionaria introducción de la agricultura y de la cría de animales, contribuyó a que el hombre, dejara de ser cazador y recolector. Convirtiéndose cada vez más y de manera inexorable, en un ser sedentario. Que agrupado en comunidades, comenzó a construir ciudades para protegerse de los ataques, de animales y de otros grupos humanos hostiles.

Este cambio ancestral en la actitud humana, y la hipotética añoranza por la forma de vida perdida, podría ser uno de los factores detonantes, del gusto por el viaje. Según Bruce Chatwin, novelista y escritor de viajes inglés, la vida normal, era la vida nómada y no la vida sedentaria. Afirmaba, “vagabundear, es una característica humana heredada genéticamente de los primates vegetariano, y que la necesidad de una base, proviene de nuestro costado carnívoro”. El hombre moderno -decía- mantiene insatisfecha su curiosidad, porque se ha hecho sedentario.

Afirmaciones como esta, podrían llevarnos a pensar que el gusto por el viaje, tan en auge en nuestra sociedad actual, podría tener su origen en esta necesidad de escapar de la cotidianidad, a la que nos obliga nuestra vida sedentaria. Tratando de encontrar en estos viajes a nuevos y desconocidos destinos, la esencia de nuestro ser. En esta búsqueda constante del alma nómada, el hombre a través de las diferentes épocas de la Historia, ha viajado para explorar y conquistar otras tierras, para intercambiar bienes y cultura con otros pueblos y hasta con fines místicos y religiosos, tales como las peregrinaciones de los musulmanes a la Meca ó los viajes de cristianos a Santiago de Compostela.

Caravana de camellos en el desierto del Thar, India

Se podría decir, que la historia de la humanidad, es la historia de los viajes y de las narraciones de grandes viajeros; Herodoto,Ibn Battuta, Marco Polo, Cristóbal Colón, Magallanes, Elcano, Charles Darwin, Humboldt, Livingstone y Stanley, Amundsen… y así hasta completar una larga lista de viajeros que contribuyeron a mantener viva la llama nómada de la humanidad, con las narraciones y documentaciones de sus aventuras y exploraciones. El viaje -como decía Montaigne– es un “ejercicio útil”, que ensancha la mente y universaliza. No en vano, en el pasado siglo IXX, se promulgaba con verdadera convicción, el concepto de que los “viajes ilustran”.

Vehículos todo terreno, cruzando el desierto de Wadi Rum en Jordania
El cúmulo de experiencias y sensaciones recogidas durante los viajes, produce en los viajeros, una clara necesidad de transmitir sus experiencias, ya sea de manera coloquial o a través de artísticas disciplinas, como literatura, pintura y dibujo, cine o fotografía. Estas expresiones, sin duda han contribuido a fomentar el conocimiento y el deseo de conocer nuevas culturas y paisajes, en la ciudadanía. Tras la revolución industrial, el viaje se popularizó y cada vez más sectores de la sociedad, pudieron disfrutar de esas experiencias, que hasta ese momento eran solo patrimonio de la clase aristocrática. Desde ese momento, la nueva industria del turismo, no ha dejado de crecer. Los actuales medios de transporte comunicación, contribuyen a que las personas se muevan con mucha más facilidad, por la geografía de nuestro planeta. A la vez que el intercambio de experiencias y conocimientos, se expande de manera globalizada.