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Manual de fotografía de viajes: conceptos y consejos

En el práctico y manejable Manual de fotografia de viajes que acabo de publicar, encontrarás una recopilación de conceptos y consejos básicos sobre equipos y técnicas de fotografía para obtener mejores resultados en tus capturas de imágenes viajeras.

La fotografía de viajes es una experiencia creativa que nos permite relacionarnos con otros ambientes en los que se manifiestan paisajes, sociedades y costumbres diferentes a las de nuestro entorno habitual. Las fotografías obtenidas durante estas experiencias son a menudo insustituibles. Por esto, es importante estar bien preparado y tener conocimientos prácticos, respecto a los equipos y las técnicas de fotografía, que vamos a usar.

 

Tras las huellas de Hemingway en La Habana

La primera vez que viaje a Cuba, llevaba entre mi lista de prioridades seguir las huellas de Hemingway en La Habana, y en particular, visitar los dos establecimientos más frecuentados por este escritor y periodista estadounidense durante el tiempo que vivió en la isla. La obra y vida de este singular personaje, comenzó a interesarme en mi época de estudiante, con ocasión de un trabajo que tuve que realizar para la asignatura de inglés sobre una de sus obras más insignes, The old man and the sea, en español El viejo y el mar.

Las huellas de Hemingway en La Habana

Ernest Miller Hemingway, nacido en Illinois (un suburbio de Chicago) viajó y vivió por medio mundo, como escritor y reportero de prensa. Durante la década de 1940 a 1950, fijó su residencia en Cuba. Su conocida  afición por las bebidas alcohólicas le llevaba a frecuentar todo tipo de bares, restaurantes y tabernas. En La Habana, era cliente habitual de dos establecimientos, La Bodeguita del Medio y el Floridita. Estos conocidos locales deben su fama internacional a su relación con tan insigne personaje. En una de las paredes de la Bodeguita del Medio escribió en inglés la frase “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en el Floridita”.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Camarero sirviendo mojitos en la Bodeguita del Medio
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Camarero sirviendo mojitos en la Bodeguita del Medio

La Bodeguita del Medio

En este establecimiento de restauración, que tanta fama internacional ha adquirido, se sigue sirviendo comida típicamente criolla, a base de arroz, frijoles, yuca, puerco (cerdo) y pollo. Todo ello regado con bebidas de producción cubana, en especial ron y el famoso mojito, un combinado de ron, azúcar, limón, agua y hierba buena o menta. El singular nombre de La Bodeguita del Medio, al parecer, le viene dado por la propia clientela, debido  a su diferenciada situación en la mitad de una calle, ya que lo normal era que todas las bodegas o fondas de la ciudad se instalasen en las esquinas, por ser esta una ubicación mucho más estratégica y visible.

En mi primer viaje a Cuba, pude disfrutar en diferentes ocasiones de la rica gastronomía que se servía en este establecimiento, mientras disfrutaba de la buena música en vivo que ofrecía el grupo de turno, así como de los famosos mojitos, que en mi visita privilegiada como periodista gráfico a la trastienda, pude observar con todo detalle en su proceso de elaboración.

Durante esta primera estancia en La Habana, llegué a hacerme casi tan habitual de la Bodeguita como el propio Hemingway. Tanto que uno de los cocineros, con el que entablé cierta mistad, acabó invitándome a su fiesta de cumpleaños.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Música en vivo en la Bodeguita
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Música en vivo en la Bodeguita

UNA SEGUNDA VISITA A LA BODEGUITA

En mi segunda visita a la isla, después de algo más de una década, me encuentro con que casi no puedo ni entrar al establecimiento, debido a la cantidad tan ingente de turistas que se agolpaban dentro y fuera del local. Pero ya que estaba allí, no quería quedarme sin mojito, así que me abrí paso como pude entre la gente y situándome en un extremo de la barra solicité mi primer trago.

Hice algunas fotos y quedé en volver cuando la cosa estuviese más despejada. En una segunda vuelta conseguí pillar el local con menos embotellamiento turístico, pero mientras disfrutaba tranquilamente de mis mojitos y compartía conversación con el personal de la Bodega, intermitentes oleadas de turistas de todas las nacionalidades, se agolpaban ante la puerta, cámara o móvil en mano y sin mediar palabra se ponían a “disparar” fotos como posesos.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Turistas haciendo fotos desde la puerta de la Bodeguita
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Turistas haciendo fotos desde la puerta de la Bodeguita

Por suerte, esta vez se conformaban con las instantáneas (supongo que para dejar constancia de su “visita” a la Bodega en las redes sociales), sin entrar a consumir. Esto me permitió seguir disfrutando de mi mojito, sin tener que luchar codo a codo, por mantener mi plaza en la barra de tan reducido local. Mientras abandonaba la Bodeguita, para dirigirme al Floridita, reflexionaba sobre en cómo cambian las cosas, y en cómo reaccionaría ante esta casi cómica situación el aventurero Hemingway, si levantara la cabeza.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Fachada exterior del bar La Floridita, en La Habana
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Fachada exterior del bar La Floridita, en La Habana

Restaurante bar Floridita

Este establecimiento, fundado en 1817, al igual que la Bodeguita, debe su fama mundial al recuerdo de la presencia de Hemingway, que acudía casi a diario para disfrutar de los exquisitos daiquiris que preparaban en el que él llamaba “el mejor bar del mundo”. Con el tiempo, el Floridita se convirtió en un lugar dedicado a la memoria de este escritor. Las paredes están decoradas con fotos enmarcadas en las que se muestran algunas escenas de la vida de este azaroso personaje. Y una estatua de bronce, que lo representa apoyado sobre la barra a tamaño real, ocupa ahora su rincón favorito dentro del bar.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Hemingway en su esquina preferida del Floridita
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Hemingway en su esquina preferida del Floridita

En mi primer viaje, ya perdido en el tiempo, solía compartir algunas de mis tardes en la ciudad de La Habana con este Hemingway, cuya imagen perpetuada en bronce seguía controlando todo lo que sucedía en el bar. Entre los dos llegó a surgir una especie de complicidad que tenía como puntos comunes el gusto por los daiquiris y por los espacios tranquilos, que los refrescantes y amplios salones del local nos ofrecían. Muchas eran las ocasiones en las que acudía hasta el Floridita para escapar del húmedo calor y del agobiante trasiego de la ciudad. Allí, en aquel rincón, podía disfrutar de un excelente y refrescante trago acompañado con la lectura de un libro, sin más presencia en aquel santuario de paz y sombra, que la del insigne aventurero convertido en perpetuo y silencioso testigo de bronce, el personal del local y la mía propia.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Una simpática camarera preparando un daiquiri
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Una simpática camarera preparando un daiquiri

SEGUNDA VEZ EN LA FLORIDITA

En la actualidad, Hemingway, convertido en perpetuo testigo de bronce, asiste impasible como cliente fijo e inamovible al continuo peregrinaje de visitantes curiosos que lo rodean para hacerse fotos junto a su imagen, sin ni siquiera pedirle permiso. Llegando incluso, en los momentos de mayor afluencia a invadir, sin ningún tipo de reparo, su tan valorado rincón del Floridita, ignorando sin respeto ni pudor su presencia. En esta última visita, se me hizo muy difícil acercarme hasta su rincón para saludarle. Cuando por fin pude abrirme paso para  llegar hasta él, pude comprobar desde su punto de vista como nos habían cambiado el ambiente de aquel selecto, tranquilo y sereno Floridita de los 90.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: El histórico local lleno de turistas
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: El histórico local lleno de turistas

El local mostraba ahora un ambiente cargado de observadores asimétricos a los que solo parece motivarles la  búsqueda constante de instantáneas testimoniales para captar con sus móviles. Observadores que, finalmente, acaban observándose los unos a los otros. Este es la nueva tendencia y actitud viajera que el turismo de masas acaba por imponer en la mayoría de los lugares que entran a formar parte de los circuitos turísticos. Todo parece reducirse a un “yo estuve aquí” inmortalizado con una foto digital en las redes sociales.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Los daiquiris del Floridita, siguen siendo los mejores
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Los daiquiris del Floridita, siguen siendo los mejores

Así que, en esta ocasión y desde una esquina menos tranquila en la barra del Floridita con un refrescante daiquiri en la mano, solo me restaba elevar mi copa y brindar, entre el ruido y la algarabía que ascendía en el aire del local, por la memoria del tiempo pasado que compartí con la tranquila y silenciosa presencia del estimado Hemingway. 

Los mejores momentos de luz para fotografía de viajes

La luz es la base de la fotografía. De hecho la denominación de fotografía, viene de la raíz etimológica griega phos, que significa luz y grafe que se refiere a escribir o grabar. De esta manera, fotografía viene a ser la acción de escribir o grabar con luz. Dicho de otra manera, la fotografía es una actividad que se desarrolla en base a la captura de la incidencia de la luz, ya sea de origen natural o artificial, en seres y objetos, durante un tiempo determinado. En este sencillo artículo vamos a recordarte cuales son los diferentes y mejores momentos de luz para fotografía de viajes.

Mejores momentos de luz para fotografía de viajes
Jardines de Taj Mahal en la ciudad de Agra, India

Cuando estás de viaje, debes tener en cuenta que la luz varía de manera considerable según en qué parte del mundo te encuentres y también en la época del año en que viajes pero, en líneas generales, para fotografiar en los distintos momentos del día, deberías tener en cuenta las siguientes anotaciones:

Mejores momentos de luz para fotografía de viajes: Hasta el mediodía

Amanecer. Si deseas obtener buenas tomas del lugar merecerá la pena que te levantes muy temprano. Mejor si es cuando la mayoría de las personas aún duerman. Las primeras luces del día son limpias y claras, aunque algo frías. Esto influye en la captura de buenas instantáneas, dotándolas con un enérgico efecto modelador. Es debido a que las incipientes luces de la mañana producen escasa sombra y poca diferencia entre las zonas iluminadas y las que permanecen en la umbría.

A la salida del sol. Cuando el sol comienza a repartir sus primeros rayos, la luz se deriva hacia tonos más cálidos, en los que predomina el rojo sobre el azul del amanecer. Los objetos directamente iluminados adquieren una alta definición y hasta un halo más romántico, si así me permites definirlo.

Mejores momentos de luz para fotografía de viajes
Trabajadores entrando a la ciudad de Bikaner a primeras horas del día, Rajasthan, India

La luz de la mañana. Comprende la franja horaria que va desde la salida del sol hasta un par de horas antes del mediodía. Los cielos permanecen más azules, con una luz clara, buena visibilidad y sombras definidas, aunque no demasiado oscuras. Es el periodo de luz más usado por la mayoría de los fotógrafos profesionales, de viajes como otras disciplinas.

Mediodía. Por regla general, esta es la peor franja del día para realizar fotografías. La luz del sol cae demasiado perpendicular, creando sombras duras y molestas visualmente. Aprovecha el momento para buscar algún rincón con encanto donde probar alguna de las especialidades gastronómicas del lugar. De paso, podrás realizar algunas fotografías del interior con los platos y el ambiente.

Mejores momentos de luz para fotografía de viajes
Imagen del Big Ben y palacio de Westminster al tardecer en la ciudad de Londres

Mejores momentos de luz para fotografía de viajes: de la tarde a la noche

La luz de la tarde. Cuando el sol comienza a declinar sobre el horizonte, la luz vuelve a ser suave y modeladora con los paisajes. Es una luz muy adecuada para realizar contraluces. También es ideal para retratos porque le confiere un agradable y cálido tono de piel a los sujetos retratados.

Puestas de sol. Si vas a realizar fotografías al atardecer no tengas prisa. Sitúate con tu cámara en el trípode en el lugar que te parezca adecuado. Disfruta del espectáculo y espera mientras todo sucede de manera natural. Ve realizando diferentes tomas (horquillado) a medida que la luz va cambiando. Abandona el lugar con el último rayo de luz. Así disfrutarás al máximo de la experiencia y tú alma viajera se beneficiará de su magia. Es, sin duda, uno de los mejores momentos de luz para fotografía de viajes.

Torres de un palacio en Jodhpur al atardecer