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Bergen, puerta de acceso a los fiordos noruegos

Visitar los fiordos noruegos, un paisaje que ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es una de esos cosas que todo viajero de pro parece tener en su lista de deseos. Bergen, no es solo una de las ciudades más importantes de Noruega, sino uno de los lugares ideales desde done partir a explorar los fiordos.

Tal vez, la manera más autentica de cumplir con esta viajera aspiración, sería la de hacerlo por las sinuosas carreteras del interior del país, fuera de la época estival. Cuando la cada vez mayor afluencia de visitantes que llegan hasta estos lares, en los más indulgentes y cálidos meses de verano, es prácticamente inexistente. No cabe duda que moverse por estos lejanos y solitarios parajes, cubiertos de nieve y de hielo, nos hará conectar de manera muy directa con la propia naturaleza del lugar. Pero para ello tendremos que soportar los cortes de comunicación y las bajas temperaturas propias de las épocas no estivales, a pesar de que los noruegos proclamen que “no existe el frío, sino ropa inadecuada” -según pude leer en algún rincón de la red-.

Crucero navegando por el interior de los fiordos noruegos
Crucero navegando por el interior de los fiordos noruegos

En consecuencia, para esta primera toma de contacto con los fiordos elegí hacerlo navegando a bordo de uno de esos cruceros que operan en la zona, desde los meses de mayo hasta septiembre, cuando el clima es algo más benevolente. Viajar en crucero no es algo que me entusiasme demasiado y mucho menos a bordo de esos barcos gigantes, que como consecuencia directa del afán de los armadores por llevar más pasajeros, acaban convirtiéndose en monstruosos “parques temáticos flotantes”. Siempre abarrotados de gente que ocupan de manera masiva cada rincón del barco, ofreciendo así un panorama muy alejado de la sosegada e idílica imagen que se muestra en los catálogos y folletos publicitarios de las compañías. 

Navegando por los fiordos de la costa noruega
Navegando por los fiordos de la costa noruega

Sin embargo, estos viajes en crucero tienen otras ventajas que me parecen interesantes. Poder moverme de un punto a otro con el “hotel” a cuestas, sin tener que mover equipajes en cada desplazamiento o visitar diferentes lugares alejados entre sí en poco tiempo, gracias a la navegación nocturna. Son para mí dos de las más destacadas ventajas. Suficientes para que, en esta ocasión, me decidiera por utilizar este medio de transporte. Absorto en estas reflexiones sobre el medio en el que viajo, para llegar hasta los fiordos de Noruega, observo con atención —asomado al balcón de mi camarote— a las gaviotas que acompañan al barco, avisando con sus graznidos de la proximidad a tierra firme.

Las gaviotas nos recuerdan la proximidad a tierra firme
Las gaviotas nos recuerdan la proximidad a tierra firme

LLEGADA A LA CIUDAD DE BERGEN

Llegamos a la población costera de Bergen, la ciudad noruega más importante y grande tras Oslo. Tiene fama de ser la ciudad más bonita de toda Noruega y un punto estratégico desde el que parten los viajeros que se dirigen al norte para internarse en la región de los míticos fiordos; esos estrechos valles costeros excavados entre las altas formaciones montañosas por la acción de los glaciares. Está construida sobre un valle rodeado de montañas a las que se las conoce como las “siete montañas” (syv fjell), nombre con el que las bautizó el dramaturgo e historiador Ludving Holberg en un intento de establecer paralelismo simbólico con las ‘siete colinas de Roma’. Bergen comenzó a adquirir gran importancia a principio del siglo XII gracias al comercio del bacalao. Muchos mercaderes de origen frisio y germano pertenecientes a la Liga Hanseática, red de comercio surgida entre las ciudades del norte de Europa-, se establecieron allí. 

Vistas y ambientes de la ciudad de Bergen

En la actualidad, el puerto de Bergen, además de seguir conservando un destacado movimiento de productos y mercancías a través de las rutas marítimas que lo enlazan, es reconocido y promocionado como la puerta de acceso a los fiordos, circunstancia por la que ha acabado convirtiéndose en el mayor puerto de cruceros de Noruega y uno de los más importantes de Europa. El barco en el que viajaba había llegado a puerto y ya estaba deseando desembarcar, para disfrutar de todos los lugares que, de manera previa, había localizado a través de publicaciones, mapas y la página de la propia Oficina de Turismo de la ciudad.

Funicular que asciende hasta el monte Floyen
Funicular que asciende hasta el monte Floyen

CALLEJEANDO POR BERGEN

En la Oficina de Turismo, desde el primer momento, atendieron de manera amable y eficaz todas mis consultas y solicitudes de  información sobre el lugar y su entorno. Sí, definitivamente, hay muchas cosas para ver y disfrutar en esta pintoresca e histórica ciudad.Subir al monte Floyen en el funicular era mi primer objetivo. Lo más acertado es acudir a primeras horas del día, antes de que la aglomeración de visitantes se extienda por la calle anexa a la estación en forma de largas e interminables colas. Desde el amplio mirador que corona el monte se vislumbran interesantes vistas panorámicas de toda la ciudad. Tras un paseo por los entornos del mirador, emprendemos el regreso a la ciudad, pero evitamos el funicular que ya empieza a colapsarse, y lo hacemos por un agradable camino que, entre arboledas con vistas de la ciudad, nos conduce de nuevo al puerto.

Vista del puerto y de la ciudad de Bergen, desde el mirador del monte Floyen
Vista del puerto y de la ciudad de Bergen, desde el mirador del monte Floyen

Tras callejear un rato por las zonas residenciales de blancas casas de madera, asentadas en las laderas del monte, nos dirigimos ya en la zona del puerto, al viejo barrio de Bryggen, que con sus viejas casas de madera de principios del siglo XVIII constituyen una de las obligadas visitas de Bergen. Sin duda, este pintoresco barrio y sus coloridas casas de madera se ha convertido en uno de los rincones más destacados y visitados de la ciudad. Un espacio en el que poder disfrutar de restaurantes y terrazas o pasear visitando las tiendas de artesanía y moda allí ubicadas.

Típicas casas de madera en el barrio de Bryggen
Típicas casas de madera en el barrio de Bryggen

EL MERCADO Y OTROS PUNTOS DE INTERÉS

La visita a la Lonja de pescado se hace obligada e imprescindible, un mercado abierto al puerto que sirve de punto de encuentro entre la vieja y la nueva ciudad de Bergen. Muy visitado por los turistas, en este mercado de pescado podrás disfrutar de exquisitos platos con pescado fresco, mariscos e incluso de unos peculiares embutidos de carne de reno o ballena, servidos en cualquiera de sus improvisados restaurantes callejeros al aire libre. Tras deleitarnos con los productos del mar, seguimos paseando por esta atractiva ciudad. La Torre de Rosenkratz, la catedral de San Olav, el Teatro Nacional, la iglesia vikinga de Fantoft y otros muchos espacios, completarán nuestra visita antes de partir rumbo a los fiordos.

Puestos de venta de pescado y mariscos en el Mercado de Pescado de Bergen
Puestos de venta de pescado y mariscos en el Mercado de Pescado de Bergen

RUMBO A LOS FIORDOS

Dejando atrás el puerto de Bergen, el barco navega tranquilo, camino de las profundas gargantas de los fiordos que bordean de norte a sur todo el país. Desde la cubierta podemos admirar estos increíbles y monumentales paisajes, que como elevados muros aparecen ante nuestros ojos. El fiordo de Geiranger, con 15 kms de longitud y una anchura máxima de 1,5 kms, es nuestro destino. Impresiona ver como colgando de las empinadas laderas, aparecen rústicas viviendas, ejemplo de la tenacidad y voluntad de los hombres que se han esforzado por sobrevivir en un terreno tan dificultoso. Durante el recorrido visitamos el pueblo de Hellesylt y admiramos las famosas cascadas que caen verticalmente sobre los acantilados, conocidas como ‘las siete hermanas’, el pretendiente o el velo nupcial. 

Navegando por los fiordos entre cascadas
Navegando por los fiordos entre cascadas

Llegados a Geiranger, desembarcamos en lanchas hasta el pequeño embarcadero del pueblo, y desde allí ascendimos por la carretera hasta el mirador de Flydalsjuvet, desde el que se pueden apreciar espectaculares panorámicas del lugar. Algunas fotos más tarde, seguimos la ruta que nos llevaría hasta el lago de Djupvatnet y finalmente hasta uno de los miradores más conocidos y visitados de la zona. Me refiero al mirador situado en lo alto de la montaña de Dalsnibba, a 1500 mts de altitud, desde el que se vislumbra un impresionante paisaje, que justifica todo el esfuerzo soportado.

Vista del fiordo y barcos de cruceros
Vista del fiordo y barcos de cruceros

DEJANDO ATRÁS LOS FIORDOS

El viaje continua y otros destinos nos esperan en nuestro recorrido, pero sabemos que Bergen y los fiordos permanecerán en nuestra memoria y en nuestro deseo de volver a visitarlos. Tal vez con un nuevo y más intenso plan de viaje que nos permita adentrarnos un poco más en la esencia de estos increíbles paisajes y poblaciones.

Vistas de los fiordos de Geiranger

Estoy seguro, de que cuando regrese a casa echaré de menos, no despertarme en un nuevo puerto cada día, descubriendo nuevos paisajes y culturas, tal como he venido haciendo en estos últimos días.