Skip to main content

San Antonio de Texas, ciudad fundada por canarios.

Seguro que en más de una ocasión, has oído, leído o visto: leyendas, libros, películas o documentales, sobre las heroicas historias que sucedieron en una antigua misión española, más conocida como El Álamo, y ubicada en la localidad de San Antonio de Béxar. En ese lugar, tuvo lugar una cruenta batalla entre un pequeño grupo de colonos y el ejercito del general Santa Anna, formado por miles de soldados, que el 6 de marzo de 1836, tras 13 largos días de asedio, acabo con la resistencia de sus defensores. 

Este hecho histórico, sucedido en el actual San Antonio de Texas, ha sido magnificado una y otra vez, con la frase de “Remember The Álamo” proferido como grito de guerra, por Sam Houston, para arengar a sus tropas, en las sucesivas batallas con las que finalmente lograron derrotar al ejercito mejicano. Consiguiendo finalmente, que San Antonio y Texas (el estado de la estrella solitaria) pasase a formar parte de los Estados Unidos de América.

Banderas de Texas y Estados Unidos en el edificio del ayuntamiento de San Antonio

Pero lo que muy pocos conocen, es que la ciudad de San Antonio, originariamente conocida como San Fernando de Béxar, fue fundada por colonos originarios de las islas Canarias en el año 1731, y que algunos descendientes de estos lucharon codo a codo con los legendarios Travis, Crockett y Bowie en la defensa de El Álamo. Entre estos descendientes de familias canarias, cabe destacar al capitán de los voluntarios tejanos, Juan Nepomuceno Seguín, que más tarde fuese senador y alcalde la ciudad junto con Antonio Cruz Arocha, que actuó como mensajero entre la asediada Misión y el ejercito de Sam Houston. 

Monumento que recuerda a los héroes de El Álamo

La misión de San Antonio, fundada por el franciscano Fray Antonio de Olivares de Moguer, a la que más tarde se le unieron una veintena de familias oriundas de las islas Canarias, enviadas por la Corona española, para el afianzamiento de los nuevos territorios americanos agregados, fue el primer embrión que dio origen al actual núcleo ciudadano de San Antonio. Estas primeras familias que provenían mayormente de Fuerteventura y Lanzarote, las islas más cercanas a la costa occidental africana, acostumbradas a sobrevivir en los áridos terrenos y bajo condiciones climatológicas muy similares a los climas secos y calurosos del territorio tejano, pudieron adaptarse de manera más rápida y eficaz al nuevo entorno.

En la actualidad, la influencia cultural de estos primeros canarios sigue latente en muchos escenarios de la ciudad,  así como a través de la memoria de sus descendientes, que siguen formando parte activa de la vida social y cultural de la comunidad.

Fotos con un ranger de Texas en El Álamo y Catedral de San Fernando

San Antonio, posee un rico patrimonio cultural vinculado a la época de las colonias, siendo el conjunto monumental de El Álamo uno de los lugares más visitados por los más de 26 millones de turistas que visitan la ciudad anualmente. En el centro de la ciudad, se erige la Catedral de San Fernando, templo de estilo neo-gótico, considerada la catedral católica más antigua del país. Es también conocida como la iglesia de la virgen de Candelaria y de Guadalupe, en consideración a la importante presencia de las comunidades de origen canario y mejicano que conviven en la ciudad, siendo esta combinación de culturas hispanas y anglosajonas las que le imprimen ese colorido y alegre carácter que la diferencia de otras grandes urbes americanas. Una identidad única, que se refleja tanto en la arquitectura, la gastronomía o la cultura, como en las costumbres y fisonomía de sus ciudadanos.

Río San Antonio a su paso por la ciudad

El río San Antonio, recorre la zona central de la ciudad, aportando frescura a las amplias zonas ajardinadas de sus riberas, conocido como River Walk, y un atractivo laberinto de canales, donde los visitantes pueden navegar en barcazas que serpentean por el centro de la ciudad, entre restaurantes y zonas comerciales.

San Antonio de Texas es uno de esos lugares que recomendaría y volvería a visitar cuantas veces hiciera falta. Una ciudad con un especial encanto, habitada por gente hospitalaria y emprendedora que te hacen sentir como en casa o incluso mejor. Si tienes la oportunidad te recomiendo que en tu próximo viaje a EEUU, te plantees la posibilidad de conocer esta agradable ciudad que tanto tiene que ver con nuestra islas Canarias.

Pero antes de iniciar tu viaje, debes tener en cuenta estos tres preceptos básicos y fundamentales: 

1. Autorización de viaje: Antes de comprar el billete de avión y reservar los hoteles debes comprobar que tienes en regla toda tu documentación para entrar en el país. El pasaporte debe ser el que lleva incorporada la banda magnética y estar vigente al menos por seis meses. Comprobado que el pasaporte es válido, debemos solicitar la ESTA (Electronic System for Travel Authorization), un permiso previo de evaluación que debe extenderte el gobierno del país.

2. Seguros y permisos de conducción: Un seguro con cobertura internacional que cubra enfermedad y accidentes es imprescindible. Si vas a conducir un coche, además de tu permiso español, necesitarás portar un permiso de conducción internacional, que podrás gestionar antes de viajar en la DGT (Dirección General de Tráfico).

3. Equipaje y accesorios útiles: Debes saber que hay ciertos artículos que están restringidos en las fronteras de EEUU. Mejor consulta la página de la Embajada de los Estados Unidos para salir de dudas. No olvides tampoco que el voltaje de corriente en ese país es de 110V, así que lo que sí debes llevar en tu maleta es un pequeño transformador de corriente y un adaptador universal para recargar tus aparatos electrónicos.

Tras las huellas de Hemingway en La Habana

La primera vez que viaje a Cuba, llevaba entre mi lista de prioridades seguir las huellas de Hemingway en La Habana, y en particular, visitar los dos establecimientos más frecuentados por este escritor y periodista estadounidense durante el tiempo que vivió en la isla. La obra y vida de este singular personaje, comenzó a interesarme en mi época de estudiante, con ocasión de un trabajo que tuve que realizar para la asignatura de inglés sobre una de sus obras más insignes, The old man and the sea, en español El viejo y el mar.

Las huellas de Hemingway en La Habana

Ernest Miller Hemingway, nacido en Illinois (un suburbio de Chicago) viajó y vivió por medio mundo, como escritor y reportero de prensa. Durante la década de 1940 a 1950, fijó su residencia en Cuba. Su conocida  afición por las bebidas alcohólicas le llevaba a frecuentar todo tipo de bares, restaurantes y tabernas. En La Habana, era cliente habitual de dos establecimientos, La Bodeguita del Medio y el Floridita. Estos conocidos locales deben su fama internacional a su relación con tan insigne personaje. En una de las paredes de la Bodeguita del Medio escribió en inglés la frase “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en el Floridita”.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Camarero sirviendo mojitos en la Bodeguita del Medio
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Camarero sirviendo mojitos en la Bodeguita del Medio

La Bodeguita del Medio

En este establecimiento de restauración, que tanta fama internacional ha adquirido, se sigue sirviendo comida típicamente criolla, a base de arroz, frijoles, yuca, puerco (cerdo) y pollo. Todo ello regado con bebidas de producción cubana, en especial ron y el famoso mojito, un combinado de ron, azúcar, limón, agua y hierba buena o menta. El singular nombre de La Bodeguita del Medio, al parecer, le viene dado por la propia clientela, debido  a su diferenciada situación en la mitad de una calle, ya que lo normal era que todas las bodegas o fondas de la ciudad se instalasen en las esquinas, por ser esta una ubicación mucho más estratégica y visible.

En mi primer viaje a Cuba, pude disfrutar en diferentes ocasiones de la rica gastronomía que se servía en este establecimiento, mientras disfrutaba de la buena música en vivo que ofrecía el grupo de turno, así como de los famosos mojitos, que en mi visita privilegiada como periodista gráfico a la trastienda, pude observar con todo detalle en su proceso de elaboración.

Durante esta primera estancia en La Habana, llegué a hacerme casi tan habitual de la Bodeguita como el propio Hemingway. Tanto que uno de los cocineros, con el que entablé cierta mistad, acabó invitándome a su fiesta de cumpleaños.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Música en vivo en la Bodeguita
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Música en vivo en la Bodeguita

UNA SEGUNDA VISITA A LA BODEGUITA

En mi segunda visita a la isla, después de algo más de una década, me encuentro con que casi no puedo ni entrar al establecimiento, debido a la cantidad tan ingente de turistas que se agolpaban dentro y fuera del local. Pero ya que estaba allí, no quería quedarme sin mojito, así que me abrí paso como pude entre la gente y situándome en un extremo de la barra solicité mi primer trago.

Hice algunas fotos y quedé en volver cuando la cosa estuviese más despejada. En una segunda vuelta conseguí pillar el local con menos embotellamiento turístico, pero mientras disfrutaba tranquilamente de mis mojitos y compartía conversación con el personal de la Bodega, intermitentes oleadas de turistas de todas las nacionalidades, se agolpaban ante la puerta, cámara o móvil en mano y sin mediar palabra se ponían a “disparar” fotos como posesos.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Turistas haciendo fotos desde la puerta de la Bodeguita
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Turistas haciendo fotos desde la puerta de la Bodeguita

Por suerte, esta vez se conformaban con las instantáneas (supongo que para dejar constancia de su “visita” a la Bodega en las redes sociales), sin entrar a consumir. Esto me permitió seguir disfrutando de mi mojito, sin tener que luchar codo a codo, por mantener mi plaza en la barra de tan reducido local. Mientras abandonaba la Bodeguita, para dirigirme al Floridita, reflexionaba sobre en cómo cambian las cosas, y en cómo reaccionaría ante esta casi cómica situación el aventurero Hemingway, si levantara la cabeza.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Fachada exterior del bar La Floridita, en La Habana
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Fachada exterior del bar La Floridita, en La Habana

Restaurante bar Floridita

Este establecimiento, fundado en 1817, al igual que la Bodeguita, debe su fama mundial al recuerdo de la presencia de Hemingway, que acudía casi a diario para disfrutar de los exquisitos daiquiris que preparaban en el que él llamaba “el mejor bar del mundo”. Con el tiempo, el Floridita se convirtió en un lugar dedicado a la memoria de este escritor. Las paredes están decoradas con fotos enmarcadas en las que se muestran algunas escenas de la vida de este azaroso personaje. Y una estatua de bronce, que lo representa apoyado sobre la barra a tamaño real, ocupa ahora su rincón favorito dentro del bar.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Hemingway en su esquina preferida del Floridita
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Hemingway en su esquina preferida del Floridita

En mi primer viaje, ya perdido en el tiempo, solía compartir algunas de mis tardes en la ciudad de La Habana con este Hemingway, cuya imagen perpetuada en bronce seguía controlando todo lo que sucedía en el bar. Entre los dos llegó a surgir una especie de complicidad que tenía como puntos comunes el gusto por los daiquiris y por los espacios tranquilos, que los refrescantes y amplios salones del local nos ofrecían. Muchas eran las ocasiones en las que acudía hasta el Floridita para escapar del húmedo calor y del agobiante trasiego de la ciudad. Allí, en aquel rincón, podía disfrutar de un excelente y refrescante trago acompañado con la lectura de un libro, sin más presencia en aquel santuario de paz y sombra, que la del insigne aventurero convertido en perpetuo y silencioso testigo de bronce, el personal del local y la mía propia.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Una simpática camarera preparando un daiquiri
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Una simpática camarera preparando un daiquiri

SEGUNDA VEZ EN LA FLORIDITA

En la actualidad, Hemingway, convertido en perpetuo testigo de bronce, asiste impasible como cliente fijo e inamovible al continuo peregrinaje de visitantes curiosos que lo rodean para hacerse fotos junto a su imagen, sin ni siquiera pedirle permiso. Llegando incluso, en los momentos de mayor afluencia a invadir, sin ningún tipo de reparo, su tan valorado rincón del Floridita, ignorando sin respeto ni pudor su presencia. En esta última visita, se me hizo muy difícil acercarme hasta su rincón para saludarle. Cuando por fin pude abrirme paso para  llegar hasta él, pude comprobar desde su punto de vista como nos habían cambiado el ambiente de aquel selecto, tranquilo y sereno Floridita de los 90.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: El histórico local lleno de turistas
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: El histórico local lleno de turistas

El local mostraba ahora un ambiente cargado de observadores asimétricos a los que solo parece motivarles la  búsqueda constante de instantáneas testimoniales para captar con sus móviles. Observadores que, finalmente, acaban observándose los unos a los otros. Este es la nueva tendencia y actitud viajera que el turismo de masas acaba por imponer en la mayoría de los lugares que entran a formar parte de los circuitos turísticos. Todo parece reducirse a un “yo estuve aquí” inmortalizado con una foto digital en las redes sociales.

Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Los daiquiris del Floridita, siguen siendo los mejores
Tras Las huellas de Hemingway en La Habana: Los daiquiris del Floridita, siguen siendo los mejores

Así que, en esta ocasión y desde una esquina menos tranquila en la barra del Floridita con un refrescante daiquiri en la mano, solo me restaba elevar mi copa y brindar, entre el ruido y la algarabía que ascendía en el aire del local, por la memoria del tiempo pasado que compartí con la tranquila y silenciosa presencia del estimado Hemingway. 

Algo esta cambiando en La Habana

Tras el reciente fallecimiento del comandante Fidel Castro, es de esperar que en la isla de Cuba, sucedan cambios significativos. Ya en estos últimos tiempos, la isla se ha estado convirtiendo en un destino de moda, al que parece que todos han deseado viajar.

Recientemente, la ciudad de La Habana, capital histórica y administrativa de la isla, ha sido visitada por importantes personajes de la actualidad internacional, tales como el Papa Francisco y el Patriarca Kiril, de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Ha sido escenario de un primer concierto organizado por la mítica banda inglesa de los Rolling Stones e incluso ha recibido al propio presidente Obama, antes de finalizar su mandato. De repente como si de una impresionante estrategia de marketing publicitario, se tratara. Esta ciudad de irreales escenarios, anclados en la década de los años 60, se ha estado convirtiendo en el centro de la atención mediática mundial.

El creciente auge del turismo y la incipiente flexibilización económica, ha venido propiciando este significativo florecimiento de la la ciudad. Especialmente de la zona conocida como Habana Vieja, corazón histórico de la metrópoli, considerada Patrimonio de la Humanidad, desde el año 1982.

Havana-010
En este nuevo resurgir de la antigua Villa de San Cristóbal de la Habana, destaca la exquisita obra de restauración de los monumentos y edificios históricos, que se están llevando a cabo, bajo la dirección del historiador Eusebio Leal.

Emblemáticos edificios y enclaves históricos, tales como la Plaza de Armas, la Catedral ó el Gran Teatro de La Habana, lucen ahora con todo su antiguo esplendor, para deleite de los visitantes que a diario circulan por las callejuelas de la ciudad. En las que junto a los tesoros históricos y arquitectónicos, surgen pequeños negocios que ofrecen, desde restauración, arte ó moda, hasta tatuajes. La Habana Vieja, ese museo al aire libre, en cuyo puerto atracan diariamente los grandes cruceros, que ya incorporan la isla, en sus itinerarios por el Caribe, resurge mostrandose más viva y bulliciosa que nunca.

0167-LaHabana-Cuba
VISITA RECOMENDADAS

Además de las visitas culturales imprescindibles, tales como la Catedral de La Habana ó la iglesia y convento de San Francisco,el Palacio de los Capitanes Generales, la Plaza de Armas, la Plaza Vieja ó el Museo de la Revolución, entre otros. Cuando estés en La Habana, no dejes de tomarte un “mojito” en la Bodeguita del Medio, en cualquier momento del día y al atardecer dirige tus pasos hacia La Floridita, para degustar un “daiquiri”, emulando a Hemingway, el controvertido escritor y periodista americano, que con su frase; “Mi mojito en la Bodeguita, mi daiquiri en el Floridita”, ha influido en el ánimo de los miles de turistas que en diferentes épocas, han visitado la isla.

0004-Cuba

ALOJARSE Y COMER EN LA HABANA

En la ciudad y sus alrededores existe una importante oferta hotelera, pero que de alguna manera esta siendo en parte insuficiente, por lo que muchos viajeros optan por alojarse en casas particulares, una nueva modalidad de alojamiento que esta proliferando en la isla. Esta tendencia, permite al visitante vivir experiencias más cercanas y autenticas.

A la hora de comer, puedes optar por elegir entre las diversas opciones, que ofrecen los restaurantes y cafeterías más convencionales, distribuidos por las más importantes zonas turísticas. pero también puedes probar unos singulares establecimientos conocidos como “paladares” normalmente especializados en comida cubana o italiana. Estos locales casi siempre situados en las afueras del centro tienen su origen en un tipo de hostelería de subsistencia, surgidas en casas de familia.