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Antropología, turismo y fotografía

El turismo y su relación con los habitantes y los entornos de destino acaban afectando a la cultura y las costumbres de los pueblos receptores. Esta nueva realidad social se ve incrementada por un factor de carácter invasivo, el uso de cámaras y móviles con aplicaciones de fotografía digital. Se está convirtiendo cada vez más (especialmente entre los pobladores del llamado primer mundo), en un sistema de comunicación globalizado, propiciado por la posibilidad de realizar, transmitir y exponer imágenes de manera inmediata.

Turistas agolpados frente al palacio de Amalienborg, en Copenhague, para hacer fotos del cambio de guardia.

Esta nueva moda de plasmar cada detalle de las vivencias de un viaje, para luego mostrarlas como souvenir o recuerdo entre los amigos, en las cada vez más populares redes sociales, tales como Facebook o Instagram, está afectando de manera artificiosa, las relaciones entre visitante y anfitrión. Crean situaciones  que, finalmente, acaban por alterar la manera en que se desarrollan las propias costumbres sociales de los pueblos que habitan en los destinos turísticos.

Niños bucean para recoger las monedas que les tiran los turistas, en la playa de la isla Goreé, en la costa de Senegal

Sobre todo, en aquellos en los que las costumbres y tradiciones ancestrales aún prevalecen como cotidiana manifestación social. Los efectos originados por el modo de vivir de los turistas influyen directamente en los miembros de los pueblos visitados, introduciendo nuevos hábitos y costumbres o llegando, incluso, a convertirlos en comunidades que parecen permanecer en un  estado de ‘musealización’ permanente, para así satisfacer a la expectativa folklórica demandada por los visitantes foráneos.

Jóvenes practicando lucha senegalesa, en las playas de Dakar, para llamar la atención de los turistas

Estas razones han llevado a diferentes sociólogos y antropólogos a establecer sus teorías sobre cómo influye la figura del turista y todo el entramado comercial que le rodea en los pueblos visitados. Algunas de estas teorías establecen que el hombre desea viajar para comprender y apreciar la diversidad del mundo que le rodea, mientras que otras solo ven en el turista la representación del hombre moderno en su búsqueda de ocio y descanso. Estas diferentes concepciones sobre el deseo humano de viajar, podrían servir como base para establecer tres principales actores en la escena: viajeros, turistas y locales. Todos interactuando entre sí con un mayor o menor grado de influencia, sobre los usos y costumbres de cada uno de ellos.

Pastor en las montañas del Atlas marroquí

Como norma general, cuando en tu ruta viajera encuentres una reacción de aversión, recelo, timidez o, incluso, miedo en el personaje al que pretendes retratar, es que estás realizando tu camino fuera de los circuitos turísticos. Si por el contrario, el sujeto se muestra y posa complaciente para la fotografía que pretendes realizar, a la vez que te reclama una merecida compensación económica, sin lugar a dudas, estás en un territorio turístico ya trillado.

Jóvenes marroquíes disfrazados de beduinos, esperan en un mirador natural sobre el pueblo de Tinerhir, a la llegada de turistas

Y aunque es obvio que en esta segunda opción la imagen ya no contará ni con la autenticidad ni con la naturalidad de las tomadas en las rutas no convencionales, no por ello dejará de ser un testimonio de la realidad globalizada que se vive en estos destinos, y las imágenes obtenidas seguirán teniendo un valor documental, que reflejará los nuevos conceptos sociales y antropológicos que se han instaurado en estos emplazamientos geográficos que el turismo ha ido transformando.

Manual de fotografía de viajes: conceptos y consejos

En el práctico y manejable Manual de fotografia de viajes que acabo de publicar, encontrarás una recopilación de conceptos y consejos básicos sobre equipos y técnicas de fotografía para obtener mejores resultados en tus capturas de imágenes viajeras.

La fotografía de viajes es una experiencia creativa que nos permite relacionarnos con otros ambientes en los que se manifiestan paisajes, sociedades y costumbres diferentes a las de nuestro entorno habitual. Las fotografías obtenidas durante estas experiencias son a menudo insustituibles. Por esto, es importante estar bien preparado y tener conocimientos prácticos, respecto a los equipos y las técnicas de fotografía, que vamos a usar.

 

¿Porqué nos gusta viajar?

¿Qué nos motiva a viajar? ¿Qué buscamos cuando decidimos desplazarnos a otros lugares, fuera de nuestro entorno habitual? ¿Viajamos por instinto natural o por motivos sociales?
estas y otras muchas cuestiones más, nos surgen cada vez que pretendemos analizar cuales son los motivos que nos impulsan a viajar. En realidad, las causas por las que nos trasladamos hasta otros ambientes y lugares, son muchas y variadas. Desde los tiempos de la prehistoria, el hombre tuvo que desplazarse para sobrevivir, en busca de alimento y cobijo donde resguardarse de las duras condiciones climáticas. En su condición de cazador, debía seguir a las manadas de animales salvajes, durante la migración que estos realizaban, desde las zonas frías hasta las más cálidas del sur. El carácter nómada del hombre, comenzó a experimentar cambios a partir del Neolítico. La revolucionaria introducción de la agricultura y de la cría de animales, contribuyó a que el hombre, dejara de ser cazador y recolector. Convirtiéndose cada vez más y de manera inexorable, en un ser sedentario. Que agrupado en comunidades, comenzó a construir ciudades para protegerse de los ataques, de animales y de otros grupos humanos hostiles.

Este cambio ancestral en la actitud humana, y la hipotética añoranza por la forma de vida perdida, podría ser uno de los factores detonantes, del gusto por el viaje. Según Bruce Chatwin, novelista y escritor de viajes inglés, la vida normal, era la vida nómada y no la vida sedentaria. Afirmaba, “vagabundear, es una característica humana heredada genéticamente de los primates vegetariano, y que la necesidad de una base, proviene de nuestro costado carnívoro”. El hombre moderno -decía- mantiene insatisfecha su curiosidad, porque se ha hecho sedentario.

Afirmaciones como esta, podrían llevarnos a pensar que el gusto por el viaje, tan en auge en nuestra sociedad actual, podría tener su origen en esta necesidad de escapar de la cotidianidad, a la que nos obliga nuestra vida sedentaria. Tratando de encontrar en estos viajes a nuevos y desconocidos destinos, la esencia de nuestro ser. En esta búsqueda constante del alma nómada, el hombre a través de las diferentes épocas de la Historia, ha viajado para explorar y conquistar otras tierras, para intercambiar bienes y cultura con otros pueblos y hasta con fines místicos y religiosos, tales como las peregrinaciones de los musulmanes a la Meca ó los viajes de cristianos a Santiago de Compostela.

Caravana de camellos en el desierto del Thar, India

Se podría decir, que la historia de la humanidad, es la historia de los viajes y de las narraciones de grandes viajeros; Herodoto,Ibn Battuta, Marco Polo, Cristóbal Colón, Magallanes, Elcano, Charles Darwin, Humboldt, Livingstone y Stanley, Amundsen… y así hasta completar una larga lista de viajeros que contribuyeron a mantener viva la llama nómada de la humanidad, con las narraciones y documentaciones de sus aventuras y exploraciones. El viaje -como decía Montaigne– es un “ejercicio útil”, que ensancha la mente y universaliza. No en vano, en el pasado siglo IXX, se promulgaba con verdadera convicción, el concepto de que los “viajes ilustran”.

Vehículos todo terreno, cruzando el desierto de Wadi Rum en Jordania
El cúmulo de experiencias y sensaciones recogidas durante los viajes, produce en los viajeros, una clara necesidad de transmitir sus experiencias, ya sea de manera coloquial o a través de artísticas disciplinas, como literatura, pintura y dibujo, cine o fotografía. Estas expresiones, sin duda han contribuido a fomentar el conocimiento y el deseo de conocer nuevas culturas y paisajes, en la ciudadanía. Tras la revolución industrial, el viaje se popularizó y cada vez más sectores de la sociedad, pudieron disfrutar de esas experiencias, que hasta ese momento eran solo patrimonio de la clase aristocrática. Desde ese momento, la nueva industria del turismo, no ha dejado de crecer. Los actuales medios de transporte comunicación, contribuyen a que las personas se muevan con mucha más facilidad, por la geografía de nuestro planeta. A la vez que el intercambio de experiencias y conocimientos, se expande de manera globalizada.