Skip to main content

Turismo de altos vuelos en el Friuli italiano

Imagínate viajar de un país a otro, volando y sin tener que soportar controles de aeropuerto, desembarques de equipaje, ni listas de espera y que además de estas ventajas, tu avión aterrice en la misma puerta del hotel en el que te vas a alojar. Pues todas estas ideales situaciones, son la realidad que disfrutan muchos de los viajeros que acostumbra hospedarse en el Agriturismo  Al Casale, una granja con campo de aviación ubicada en la llanura del Friuli, en la localidad de Codroipo, convertida en destino de muchos audaces viajeros que a bordo de sus propias aeronaves, sobrevuelan Europa.

Agriturismo de Al Casale, visto desde el aire

Los datos históricos de esta antigua granja construida en el siglo XVII, nos trasladan hasta la existencia de una pequeña capilla dedicada a la Virgen de Loreto, posteriormente transformada en iglesia por un grupo de frailes peregrinos que asentados en la zona, construyeron junto a la antigua capilla un monasterio, desarrollaron una granja agrícola y campos de cultivos de vid. En la actualidad, gracias a los extraordinarios trabajos de restauración que han llevado a cabo la familia Parussin, la finca construida en L y con un patio y pozo en el centro, sigue conservando el estilo arquitectónico rural de la época renacentista. Incorporar una pista de aterrizaje en las extensas tierras de su alrededor, es sin duda un novedoso concepto hotelero, que permite a pilotos y tripulación de ultraligeros y helicópteros, encontrar en estas instalaciones un lugar donde alojarse y avituallarse con toda comodidad y confort.

Torre de control y campo de aterrizaje en la finca de agriturismo.

Durante un memorable tiempo, esta histórica y sorprendente instalación fue mi residencia habitual en el norte de Italia. Había llegado a la región del Friuli-Venezia-Julia, para trabajar como fotógrafo para Enel, una de las más importantes compañías eléctricas de Italia. Mi labor consistiría en fotografiar las lineas de media tensión desde un helicóptero, para detectar fallos y roturas en las instalaciones de la red. Así que cada mañana, al despuntar el día y tras un copioso desayuno en uno de los comedores de la Hacienda, ingeniero de vuelo, piloto y fotógrafo dirigíamos nuestros pasos hasta la pista de aterrizaje, ubicada en la trasera de esta extraordinaria granja. Allí, nos esperaba el mecánico con el helicóptero listo y cargado de combustible. Finalizadas las comprobaciones habituales y obligatorias antes de iniciar un vuelo, comenzaba nuestra jornada de trabajo.

Sandro controlando el tráfico aéreo desde la pequeña torre del campo de aterrizaje

Desde la pequeña torre de control situada a un extremo del campo, Sandro nuestro anfitrión y experimentado piloto, nos autorizaba para el despegue. A medida que ascendíamos, la granja y los ultraligeros de vivos colores estacionados en los márgenes de la pista de aterrizaje se iban empequeñeciendo y los paisajes de llanos, ríos  y montañas, comenzaban a desplegarse bajo nuestra mirada. En esos momentos, como cada mañana se esbozaba una amplia sonrisa en nuestros rostros, mientras la adrenalina recorría nuestros cuerpos. Nos sentíamos unos privilegiados por poder ganarnos el pan con esta dura pero fascinante ocupación. Seguir el trazado de las líneas eléctricas, volando a baja altura no era tarea fácil para ninguno de los tres. La concentración y la coordinación de todos nuestros movimientos, para llevar a cabo el seguimiento de cada línea, era esencial. Perseguir y fotografiar los postes y torres que en interminables hileras se extendían por campos, pueblos y ciudades, precisaba de toda nuestra atención, aunque debo confesar que con el tiempo aprendí a aprovechar cada segundo entre foto y foto para admirar los extraordinarios paisajes que se extendían bajo mis pies.

Fantásticos paisajes alpinos contemplados desde el aire

Cuando nos tocaba seguir las lineas que atravesaban las formaciones montañosas de los Alpes, la cosa se ponía mucho más difícil. Maniobrar un helicóptero en ascenso o descenso en vuelo paralelo sobre las escarpadas laderas requería de mucha pericia y aplomo, tanta como la que siempre demostraba Augusto, nuestro piloto. Desde mi posición en la parte trasera de la nave y con la puerta abierta, tenía una visión tan directa que a veces tenía la sensación de poner tocar las copas de los árboles con mis manos. Como la duración máxima de cada vuelo no debe exceder de las 2 horas hacíamos tres vuelos y dos pausas diarias. Nuestro mecánico desde tierra se encargaba cada día de localizar un emplazamiento para que pudiéramos aterrizar, y allí nos esperaba para indicar las maniobras de aterrizaje, revisar y repostar la nave y proveernos de agua y bocadillos. ¡Grande el trabajo de estos mecánicos!

Aterrizábamos en medio de los bellos escenarios, que nos ofrecían los Alpes Julianos

Al finalizar cada jornada regresábamos a la base. Allí confraternizábamos con el personal de Al Casale, con los pilotos de ultraligeros locales, que guardaban sus naves en los hangares de la finca, y con los visitantes tedescos -nombre con el se designa en Italia a los pueblos de origen germánico-. Estos últimos, pilotos y acompañantes, venidos principalmente desde Austria y Alemania, llegaban hasta la zona atravesando los Alpes en sus ligeras aeronaves, y también lo hacían esbozando esa sonrisa propia de los que viven sus propias aventuras, sin miedo, y sabiendo que compartían la visión de los Dioses, en cada vuelo. La mayoría de ellos eran profesionales libres, que aprovechaban su tiempo vacacional, para deambular de un lado para otro a bordo de sus máquinas voladoras, conocidas en el mundo aeronáutico como ultraligeros.

Precioso ultraligero en uno de los hangares de Al Casale

Unos aviones deportivos muy similares a las avionetas, pero de menor peso, y provistos de motores con escaso consumo. Los ultraligeros, deben volar por debajo de los 300 m  sobre el nivel del suelo y de manera visual, es decir desde el amanecer hasta el ocaso. Las licencias para volar con estos aparatos son mucho más asequibles que para las aviación deportiva tradicional, y por lo general, estas aeronaves no necesitan rellenar ningún plan de vuelo, ni ponerse en contacto con las torres de control, siendo de la propia responsabilidad del piloto el evitar la aproximación a otras aeronaves y el sobrevolar zonas urbanas.

Vista del patio exterior de la finca, donde nos reuníamos para cenar cada noche

A la hora de la cena los miembros de la familia y los empleados de la casa con Sandro a la cabeza, como si de un señor feudal se tratara, compartían una larga mesa con todos los que allí nos hospedábamos. Montada en el patio exterior, junto al pozo, rodeada de árboles e iluminada con tenues luces de tungsteno, la escena se ofrecía idónea para disfrutar de las exquisitas y abundantes especialidades culinarias, con las que los anfitriones nos brindaban cada noche. Entre bocado y bocado, los comensales situados a un lado y otro de la mesa,  como si de una gran familia se tratara, compartíamos las vivencias del día, y el buen vino. Intercambiando historias, anécdotas y fotos. Aún recuerdo aquellas fantásticas imágenes que alguno de ellos me mostraron, en las que se habían fotografiado de manera subjetiva, a los mandos del ultraligero, mientras sobrevolaban los Alpes o acampados con un pequeño vivac, junto a su máquina voladora y una fogata. De esta manera, culminábamos siempre nuestra jornada, entre entusiastas conversaciones en las que se mezclaba italiano, español, alemán e inglés, y al contrario de lo que debió suceder entre los constructores de la bíblica Torre de Babel, en estas reuniones alrededor de la mesa, prevalecía la concordia y la camaradería, entre unos peculiares personajes a los que nos unía el gusto de “andar por las nubes”.

Los pilotos realizando labores de mantenimiento en sus aeronaves

Con la llegada de cada nuevo día, comenzaba de nuevo la actividad en el Agriturismo de Al Casale. El personal de la granja, se ocupaba de los animales, los servicios de habitaciones, restaurante, y cocina, se afanaban en que todo este estuviese a punto, para una nueva jornada. Los pilotos “tedescos” comprobaban que todo estuviera listo en sus aeronaves para volar. Algunos de ellos ya regresaban a casa, a la vez que otros recién llegados, aterrizaban y ocupaban con sus ligeras y coloridas naves, los estacionamientos libres junto a la pista.

Nosotros, subidos a nuestro helicóptero amarillo y con los rotores en marcha, iniciábamos un nuevo día de vuelo siguiendo las líneas eléctricas, que nos llevaría a través de los paisajes y pueblos de esta bella región del noreste italiano. Una región que abarca desde las altas montañas de los Alpes Julianos, hasta las costas del Adriatico.

Vista aérea del pueblo de Erto, construido en las laderas de las montañas

Poder visualizar estos bonitos parajes era todo un privilegio. Los pueblos construidos en las laderas de las altas montañas eran todo un espectáculo vistos desde el aire. Cosa que también parecían saber sus propios habitantes. En ocasiones cuando tomábamos tierra para cumplir con las obligadas pausas en alguna explanada cercana a uno de estos pueblos, se nos acercaba la gente preguntando por el precio del vuelo. La primera vez que oí esta pregunta me llamó mucho la atención el que la gente estuviese interesada por el costo de los vuelos, hasta que el piloto me explico que en la zona habían helicópteros que en ocasiones iban de un lado a otro, ofreciendo vuelos sobre los pueblos y sus alrededores, a cambio de un determinado precio. Al oir esto, me vinieron a la memoria los personajes de “Nada es Azar”, una novela escrita por Richard Bach (autor de Juan Salvador Gaviota) en la que narraba y filosofaba sobre las peripecias de dos pilotos errantes que viajaban sobrevolando las zonas rurales de Estados Unidos, ofreciendo paseos aéreos sobre pueblos y granjas a cambio de dinero para combustible y comida.

Vistas aéreas de los pueblos de montaña

En cierta manera, lo que nosotros hacíamos se asemejaba un poco con este tipo de vida que llevan los viajeros errantes. No paseábamos a los aldeanos, pero hacíamos fotos a los postes de las líneas eléctricas a cambio de dinero para seguir volando, comiendo y viviendo nuevas experiencias.

10 recomendaciones para tus fotos de viajes

Antes de adentrarnos en sofisticados temas técnicos, sobre la fotografía de viajes y sus herramientas. Te propongo un sencillo y básico decálogo de actuaciones, que deberías tener en cuenta antes de empezar a “disparar” fotos, a diestra y siniestra.

1. El equipo, antes de emprender un viaje, asegúrate de que todo el equipo funciona perfectamente, compruebe que lleva suficientes baterías, cargadores y tarjetas.

2. Durante el viaje lleva siempre la cámara contigo, bien protegida en su bolsa ó estuche, para evitar así largas exposiciones al sol ó golpes y especialmente si vas a lugares arenosos ó en los que haya agua.

3. Utiliza la luz ambiente siempre que te sea posible, las luces de las primeras horas del día y las del atardecer resultan mucho más atractivas y en condiciones difíciles de luz utiliza sin miedo las sensibilidades más altas que te permita tu cámara.

4. No desestimes los días nublados ó de mal tiempo, a veces estas condiciones meteorológicas, le añaden un encanto especial a las fotografías.

5. Cuenta historias con tus imágenes, cada lugar que visites tiene su propio encanto, no te olvides del factor humano, las gentes del lugar, sus costumbres y su forma de vivir…estate atento y procura captar las historias y anécdotas de interés que se producen a tu alrededor.

Cuando fotografíes monumentos, procurar incluir a tus compañeros de viaje en la toma, esto añade interés y calor humano a la fotografía.

Añade personajes en las tomas fotográficas

6. Fíjate en las postales turísticas que se exponen en las tiendas de souvenirs, no hace falta que las copies, pero te servirán como referencia para tus propias interpretaciones del lugar.

7. Si vas a visitar museos, no dejes tu cámara en el Hotel creyendo que no está permitido hacer fotos en este tipo de instalaciones, generalmente en la mayoría de ellos sí se permite y lo que suele prohibirse es la utilización del flash y del trípode.

8. Haz fotografías de los carteles de indicación de los lugares visitados, (rótulos, señales, indicadores, etc.) te servirán posteriormente a la hora de clasificar las fotografías obtenidas durante el viaje y para ubicarlas en el lugar correcto.

9. Acostúmbrate a llevar un pequeño trípode de viaje, los hay de muchos tipos y tamaños, su uso te permitirá obtener mejores fotos de paisajes ó de detalles y sobre todo de esas bonitas fotos nocturnas que tanto nos gustan a todos.

Utiliza un trípode para las fotos nocturnas

10. Se respetuoso,  por último y muy importante, respeta las normas, tanto de seguridad como de civismo… es importante saber que no esta permitido tomar fotografías de instalaciones militares, aeropuertos, estaciones de autobuses o ferrocarril y que a la hora de fotografiar personas, debes respetar el derecho a la imagen y a la intimidad.

Algo esta cambiando en La Habana

Tras el reciente fallecimiento del comandante Fidel Castro, es de esperar que en la isla de Cuba, sucedan cambios significativos. Ya en estos últimos tiempos, la isla se ha estado convirtiendo en un destino de moda, al que parece que todos han deseado viajar.

Recientemente, la ciudad de La Habana, capital histórica y administrativa de la isla, ha sido visitada por importantes personajes de la actualidad internacional, tales como el Papa Francisco y el Patriarca Kiril, de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Ha sido escenario de un primer concierto organizado por la mítica banda inglesa de los Rolling Stones e incluso ha recibido al propio presidente Obama, antes de finalizar su mandato. De repente como si de una impresionante estrategia de marketing publicitario, se tratara. Esta ciudad de irreales escenarios, anclados en la década de los años 60, se ha estado convirtiendo en el centro de la atención mediática mundial.

El creciente auge del turismo y la incipiente flexibilización económica, ha venido propiciando este significativo florecimiento de la la ciudad. Especialmente de la zona conocida como Habana Vieja, corazón histórico de la metrópoli, considerada Patrimonio de la Humanidad, desde el año 1982.

Havana-010
En este nuevo resurgir de la antigua Villa de San Cristóbal de la Habana, destaca la exquisita obra de restauración de los monumentos y edificios históricos, que se están llevando a cabo, bajo la dirección del historiador Eusebio Leal.

Emblemáticos edificios y enclaves históricos, tales como la Plaza de Armas, la Catedral ó el Gran Teatro de La Habana, lucen ahora con todo su antiguo esplendor, para deleite de los visitantes que a diario circulan por las callejuelas de la ciudad. En las que junto a los tesoros históricos y arquitectónicos, surgen pequeños negocios que ofrecen, desde restauración, arte ó moda, hasta tatuajes. La Habana Vieja, ese museo al aire libre, en cuyo puerto atracan diariamente los grandes cruceros, que ya incorporan la isla, en sus itinerarios por el Caribe, resurge mostrandose más viva y bulliciosa que nunca.

0167-LaHabana-Cuba
VISITA RECOMENDADAS

Además de las visitas culturales imprescindibles, tales como la Catedral de La Habana ó la iglesia y convento de San Francisco,el Palacio de los Capitanes Generales, la Plaza de Armas, la Plaza Vieja ó el Museo de la Revolución, entre otros. Cuando estés en La Habana, no dejes de tomarte un “mojito” en la Bodeguita del Medio, en cualquier momento del día y al atardecer dirige tus pasos hacia La Floridita, para degustar un “daiquiri”, emulando a Hemingway, el controvertido escritor y periodista americano, que con su frase; “Mi mojito en la Bodeguita, mi daiquiri en el Floridita”, ha influido en el ánimo de los miles de turistas que en diferentes épocas, han visitado la isla.

0004-Cuba

ALOJARSE Y COMER EN LA HABANA

En la ciudad y sus alrededores existe una importante oferta hotelera, pero que de alguna manera esta siendo en parte insuficiente, por lo que muchos viajeros optan por alojarse en casas particulares, una nueva modalidad de alojamiento que esta proliferando en la isla. Esta tendencia, permite al visitante vivir experiencias más cercanas y autenticas.

A la hora de comer, puedes optar por elegir entre las diversas opciones, que ofrecen los restaurantes y cafeterías más convencionales, distribuidos por las más importantes zonas turísticas. pero también puedes probar unos singulares establecimientos conocidos como “paladares” normalmente especializados en comida cubana o italiana. Estos locales casi siempre situados en las afueras del centro tienen su origen en un tipo de hostelería de subsistencia, surgidas en casas de familia.

Venecia

Venecia ó Venezia, construida en el siglo V, por el pueblo Véneto, en el interior de una laguna, con el propósito de permanecer fuera del alcance de las hordas bárbaras, que saqueaban Europa. Es sin lugar a dudas, uno de los asentamientos humanos más emblemáticos y conocidos del planeta.

Y paradójicamente, la ciudad concebida para protegerse de las invasiones de otros pueblos, es ahora, invadida cada día por miles de turistas, que venidos desde los más diversos rincones del mundo, pasean por sus calles intentando atrapar la esencia, ya en ocasiones trasnochada, de este singular enclave del mediterráneo.

014-Venecia-GranCanal
Aunque cualquier momento, es bueno para visitar la ciudad de Venecia, recomendamos no hacerlo en la época veraniega, para evitar así las grandes aglomeraciones de turistas. En esta época, el transito de viajeros que deambulan cámara en ristre, de una lado para otro de la ciudad, llega a ser muy agobiante. Especialmente, en los enclaves más significativos, tales como la Plaza de San Marcos o el puente de Rialto. Esta enorme afluencia de visitantes, esta llegando a ser realmente preocupante, tanto para las estructuras y cimientos de la ciudad, afectados por el paso de los gigantescos cruceros, que surcan el Gran Canal para atracar en el puerto de la ciudad. También los propios habitantes, ven como su vida diaria se complica y agrava con la superpoblación y con el encarecimiento de los productos básicos, que este fenómeno conlleva.

IT2160027-Venecia
Si quieres viajar a Venecia, te recomiendo el otoño, ese paso de verano a invierno, una estación en la que podrás descubrir la autentica esencia de la ciudad, disfrutando de sus ambientes de manera más sosegada. Paseando sin prisa ni colas por sus calles y plazas.

Venecia, a pesar de la creciente y constante afluencia de visitantes, sigue ofreciendo, multitud de buenas razones para disfrutar con sus ambientes, arquitectura e historia. Para empezar, encamina tus pasos a los lugares más emblemáticos, tales como la y plaza y Basílica de San Marcos, centro de la vida religiosa y turística. El Palacio Ducal, el puente de los Suspiros ó el Campanile de San Marcos, la torre más alta de la ciudad, desde donde podrás realizar unas interesantes fotos panorámicas del entorno.

002-Venecia
Si tu bolsillo te lo permite, date un paseo en una tradicional góndola por los canales de la ciudad. Si esto no es posible, utiliza los transportes colectivos, conocidos como vaporettos, -una especie de autobuses acuáticos- para y trasladarte por un precio mucho más asequible, de una parte a otra de la ciudad. Tal como lo hacen los propios venecianos.

Callejea por entre las estrechas y laberínticas callejuelas de la ciudad, para descubrir nuevos rincones, plazas y jardines, que alejados de los centros turísticos, permanecen a la espera de ser descubiertos solo por los que se atreven a perderse, entre sus ancestrales calles y canales.

Cuando te sientas cansado, de tanto descubrimiento, acomódate en una de las terrazas con vistas a la laguna y observa como se mecen las embarcaciones a la dorada luz del atardecer, mientras te tomas un café, una buena copa de vino o mejor un Spritz, un refresco con alcohol, tradicional de la zona del Véneto.

¿Porqué nos gusta viajar?

¿Qué nos motiva a viajar? ¿Qué buscamos cuando decidimos desplazarnos a otros lugares, fuera de nuestro entorno habitual? ¿Viajamos por instinto natural o por motivos sociales?
estas y otras muchas cuestiones más, nos surgen cada vez que pretendemos analizar cuales son los motivos que nos impulsan a viajar. En realidad, las causas por las que nos trasladamos hasta otros ambientes y lugares, son muchas y variadas. Desde los tiempos de la prehistoria, el hombre tuvo que desplazarse para sobrevivir, en busca de alimento y cobijo donde resguardarse de las duras condiciones climáticas. En su condición de cazador, debía seguir a las manadas de animales salvajes, durante la migración que estos realizaban, desde las zonas frías hasta las más cálidas del sur. El carácter nómada del hombre, comenzó a experimentar cambios a partir del Neolítico. La revolucionaria introducción de la agricultura y de la cría de animales, contribuyó a que el hombre, dejara de ser cazador y recolector. Convirtiéndose cada vez más y de manera inexorable, en un ser sedentario. Que agrupado en comunidades, comenzó a construir ciudades para protegerse de los ataques, de animales y de otros grupos humanos hostiles.

Este cambio ancestral en la actitud humana, y la hipotética añoranza por la forma de vida perdida, podría ser uno de los factores detonantes, del gusto por el viaje. Según Bruce Chatwin, novelista y escritor de viajes inglés, la vida normal, era la vida nómada y no la vida sedentaria. Afirmaba, “vagabundear, es una característica humana heredada genéticamente de los primates vegetariano, y que la necesidad de una base, proviene de nuestro costado carnívoro”. El hombre moderno -decía- mantiene insatisfecha su curiosidad, porque se ha hecho sedentario.

Afirmaciones como esta, podrían llevarnos a pensar que el gusto por el viaje, tan en auge en nuestra sociedad actual, podría tener su origen en esta necesidad de escapar de la cotidianidad, a la que nos obliga nuestra vida sedentaria. Tratando de encontrar en estos viajes a nuevos y desconocidos destinos, la esencia de nuestro ser. En esta búsqueda constante del alma nómada, el hombre a través de las diferentes épocas de la Historia, ha viajado para explorar y conquistar otras tierras, para intercambiar bienes y cultura con otros pueblos y hasta con fines místicos y religiosos, tales como las peregrinaciones de los musulmanes a la Meca ó los viajes de cristianos a Santiago de Compostela.

Caravana de camellos en el desierto del Thar, India

Se podría decir, que la historia de la humanidad, es la historia de los viajes y de las narraciones de grandes viajeros; Herodoto,Ibn Battuta, Marco Polo, Cristóbal Colón, Magallanes, Elcano, Charles Darwin, Humboldt, Livingstone y Stanley, Amundsen… y así hasta completar una larga lista de viajeros que contribuyeron a mantener viva la llama nómada de la humanidad, con las narraciones y documentaciones de sus aventuras y exploraciones. El viaje -como decía Montaigne– es un “ejercicio útil”, que ensancha la mente y universaliza. No en vano, en el pasado siglo IXX, se promulgaba con verdadera convicción, el concepto de que los “viajes ilustran”.

Vehículos todo terreno, cruzando el desierto de Wadi Rum en Jordania
El cúmulo de experiencias y sensaciones recogidas durante los viajes, produce en los viajeros, una clara necesidad de transmitir sus experiencias, ya sea de manera coloquial o a través de artísticas disciplinas, como literatura, pintura y dibujo, cine o fotografía. Estas expresiones, sin duda han contribuido a fomentar el conocimiento y el deseo de conocer nuevas culturas y paisajes, en la ciudadanía. Tras la revolución industrial, el viaje se popularizó y cada vez más sectores de la sociedad, pudieron disfrutar de esas experiencias, que hasta ese momento eran solo patrimonio de la clase aristocrática. Desde ese momento, la nueva industria del turismo, no ha dejado de crecer. Los actuales medios de transporte comunicación, contribuyen a que las personas se muevan con mucha más facilidad, por la geografía de nuestro planeta. A la vez que el intercambio de experiencias y conocimientos, se expande de manera globalizada.