Un hospital en estado crítico

Hospital Juan Carlos I, en Las Palmas de Gran Canaria. / EL GUIÑO
A juzgar por las quejas de los delegados sindicales, las deficiencias en la prevención de riesgos laborales de los edificios del Gobierno de Canarias son una enfermedad crónica. Tras las denuncias que el SEPCA registró no hace mucho tiempo en la Inspección de Trabajo de Santa Cruz de Tenerife en relación al inmueble alquilado en la avenida de Anaga para las oficinas de los Servicios Jurídicos de la Comunidad Autónoma, que en breve serán trasladadas al antiguo cuartel de San Carlos, y a Múltiples I, ahora llegan noticias de Gran Canaria.

Del informe firmado por Samuel Santana Morales se deduce que el hospital Juan Carlos I, del complejo sanitario universitario Doctor Negrín, se encuentra en estado crítico. En consecuencia, urge la adopción de una serie de medidas preventivas de carácter general. En lo que concierne particularmente al archivo, hace constar a la gerencia del Doctor Negrín (Servicio Canario de la Salud) anomalías como estas: temperaturas elevadas; módulos derrengados por el exceso de peso que soportan;  aire acondicionado dirigido únicamente a un salón (en el resto funcionan ventiladores de pie); cajetines portahistorias estropeados (“sus aristas y filos ocasionan lesiones al personal que los manipula”); no existen pasos de escaleras suficientes (“los trabajadores se turnan en su uso”); carros nada ergonómicos, inestables y anticuados; iluminación escasa, precaria y lejana.

En el relato preparado para presentar en la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Las Palmas, el mencionado representante del SEPCA detalla que lo único que funciona para la lucha contra incendios son “los extintores portátiles de las zonas que actualmente están ocupadas y la columna seca”. Las bocas de extinción están activadas, pero “sin la presión adecuada”. Además, los hidratantes de fachada están totalmente oxidados y bloqueados”. Si el detector salta, “suena en la sala de control, donde no hay nadie de guardia y, por lo tanto, no se puede dar la alerta”. Y eso que “el personal de mantenimiento pasa por allí a hacer la ruta”.

El “inservible” sistema de climatización -encima de los falsos techos- genera situaciones “muy graves, como la acumulación de agua. Al no disponer el recinto de un clorador, se genera “el peligro de que la bacteria de la legionela se propague y contagie a los consumidores”.

Para rematar la descripción, las placas de la fachada se están desprendiendo y los jardines son “basureros” en las partes menos visibles.

La primera reacción de Adolfo Sánchez-Barbudo Doña cuando visitó el Juan Carlos I (el otrora hospital militar) fue la de ponerse cuerpo a tierra (en sentido figurado) y llevarse las manos a la cabeza ante el temor a que le cayera algún cascote. Este miembro de la Interdepartamental de Prevención del Ejecutivo regional, también del SEPCA, quedó impresionado al ver que los pabellones de pediatría y psiquiatría comparten la entrada. ¡De locos!

Publicado el por DNM en Crónicas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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