“Pescado a la plancha es lo que más nos piden”

Manuel Hernández González. / El guiño
Donde termina el paseo de la piscina natural de la Punta del Hidalgo empieza una celebrada degustación gastronómica reservada para paladares agradecidos. En un ambiente familiar, Manuel Hernández González recibe a su selecta, y popular, clientela con un delantal de cinco estrellas que le regaló “un alemán”.

Desde hace un par de años, Lolo regenta el bar restaurante Cofradía de Pescadores. En esa ficticia embarcación anclada en tierra firme, el menú es, por así decirlo, una carta de recomendación. “El pescado a la plancha es lo que más pide la gente”, cuenta mientras se prepara para abrir al público. La vieja, la morena, la cabrilla, los camarones y el escaldón son solo una muestra de las exquisiteces de las que presumen los amigos de Lolo. “El género que trabajamos es de la zona, aunque a veces nos lo traen de La Palma y de Fuerteventura”. Entre la enorme variedad de entrantes, el queso frito con nueces hace las delicias de los comensales. Para beber, la cerveza fresquita y el vino blanco son el complemento ideal. A palo seco no sabe igual el manjar.

Dentro o en la terraza, los visitantes se sentirán como en casa. O mejor incluso si lo que buscan es alimentar la autoestima sin ensuciar la cartera y disfrutar de una buena compañía con un trato personalizado al alcance de la mano. Lolo no pretende suplantar el calor del hogar, pero se esmera en dar motivos para volver.

Cuando el día se acuesta, Lolo levanta el ánimo de sus contertulios con “historias para no dejar dormir el espíritu”. Una velada en la cofradía alegra la mañana, pregonan los asiduos del lugar.

Son 17 hermanos. Él es el más pequeño de los doce varones. El mar lo lleva en las venas. Ejercía de mecánico hasta que le traspasó el taller  a un hijo. Su vinculación a la hostelería le vino por la afición a la navegación. “Un hermano y yo compramos un barco profesional de pesca. Nos íbamos por ahí y regresábamos atiborrados”.

Como le costaba vender el producto, decidió montar un bar en Jóver, “en la orilla”, que le fue muy bien. Luego quiso ampliar el negocio y se estableció en la carretera general de Tejina, con menor fortuna. Entonces surgió la gran oportunidad y sorprendió a su mujer. “Conchi se enteró cuando los repartidores le preguntaron que dónde almacenaban la Dorada”.

Publicado el por DNM en Gente, Reportajes 1 comentario

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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